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Economía

Juan Fco. Martín Seco: “La trastienda de la crisis” y “Contra el euro”

He entrevistado al economista Juan Francisco Martín Seco en dos ocasiones (julio de 2010 y marzo del 2013) con motivo de la publicación de sus dos últimos libros, “La trastienda de la crisis” y “Contra el euro”. Solo tres apuntes biográficos. En 1987, Martín Seco dimitió como Secretario de Estado de Haciendo por discrepancias con el gobierno de Felipe González. En febrero de 1991 fue cesado como interventor en el Ministerio de Cultura por firmar una manifiesto contra la Guerra del Golfo. Un año antes había abandonado el PSOE. Actualmente es miembro del Consejo Científico de ATTAC y de la presidencia honorífica de la Mesa Estatal Pro-Referéndum de las Pensiones.  El próximo viernes 8 de agosto tendré la oportunidad de moderar una conferencia debate y posteriormente una cena-tertulia con Martín Seco en el marco de la Escuela de Verano de Unificación Comunista de España.

Es inevitable empezar por preguntarle por el plan de recortes del Gobierno. Primero fue la reducción del sueldo de los funcionarios, la Reforma Laboral, ahora se habla de la Reforma de las Pensiones y ya se apunta a los recortes en Sanidad y Educación… ¿cómo valora usted este programa de recortes exigido desde el FMI y Bruselas?

Lo ha dicho Krugman y algún que otro economista. La política que está siguiendo Alemania es suicida para toda Europa. Toda esta política de recortes que tienen un primer efecto nefasto, indudablemente desde un punto de vista progresista o de izquierdas, que es el de deteriorar los servicios públicos y el gasto social. Pero es que además, desde la óptica estrictamente económica, va a tener un resultado muy negativo porque va a hacer que la crisis se perpetúe o que, por lo menos, sea mucho más difícil la reactivación. La prueba es que hasta el propio Gobierno ha tenido que corregir a la baja las tasas de crecimiento económico debido a los recortes que ha realizado.

Por otra parte el tema del déficit está más causado por los ingresos que por el gasto. La crisis por un lado, y el fraude y las rebajas fiscales que se hicieron anteriormente por otro, han hecho que los ingresos hayan caído de forma alarmante. Para solucionar el problema del déficit hay que reactivar la economía y precisamente con estos recortes se va a hacer todo lo contrario.

¿Por qué habla de que “Alemania se está transformando en un vampiro cuyo superávit se alimenta del déficit de las otras naciones”?

El problema de Alemania es que internamente llevan una política totalmente deflacionista. Han bajado los salarios desde tiempos de Schroeder, se han reducido los gastos sociales, la demanda interna ha caído, y ya digo, no solo por el gobierno de Merkel. Alemania sostiene su crecimiento sobre las exportaciones. Si países como España, Irlanda, Portugal o Grecia hacen también una política deflacionista las exportaciones de Alemania también caerán. Por eso Krughman habla de una política suicida.

Después de la sucesión de exigencias por parte de Obama, Merkel y el FMI a nuestro país, y viendo el camino tomado por Zapatero. ¿No clama al cielo tantas imposiciones sobre nuestro gobierno?

Ese es el problema de la Unión Monetaria, que se ha hecho sin una unión política, fiscal y presupuestaria. De manera que nos deja a expensas de los mercados de otros países, porque no tenemos ninguno de los mecanismos para reaccionar ante los poderes económicos y frente a otros Estados: la política de control de cambios, tener un Banco Central propio que financiara la deuda española y sobre todo la posibilidad de devaluar y depreciar la moneda. Uno de los problemas que existen en estos momentos es que igual que la moneda china está infravalorada respecto a la moneda europea o al dólar, la moneda alemana, podríamos decir, está infravalorada respecto a la española, la griega o la irlandesa, porque es la misma moneda, el euro. Cuando lo lógico para crear un cierto equilibrio es que la moneda alemana estuviera mucho más alta.

Esto nos lleva a que al final se tenga que aceptar lo que mandan los mercados o, mejor dicho, el poder político que está ahora mismo detrás de los mercados europeos, que es Alemania.

Volvemos a la incapacidad del Estado español para decidir y no someterse a las draconianas condiciones y plazos de revisión que nos imponen desde fuera…

Efectivamente, volvemos a lo mismo. Esta política la aplicó el FMI con los países del Tercer Mundo, y curiosamente la mayoría de ellos se dieron cuenta de que ésta era una política suicida para ellos. El Fondo se quedó sin ningún cliente. El único que le quedaba era Turquía. De manera que tuvieron que hacer una regularización de personal porque se habían quedado sin clientes.

Llega la crisis y resulta que el Fondo ya no impone sus prescripciones a los países latinoamericanos porque le han “despedido”. Pero sin embargo termina imponiéndolas a los países europeos porque la Unión Monetaria nos hace totalmente débiles, y nos lleva a someternos. No porque sean las prescripciones del Fondo, sino porque son las de la Unión Europea, es decir, de Alemania. Es una debilidad brutal y una gran injusticia, porque Europa podría mandar si pusiese dinero, pero no lo pone, quiero decir que si hubiera una política fiscal y presupuestaria, en definitiva, sería el Estado el que tendría que pagar el seguro de desempleo, recaudar y poner sus restricciones. En este momento los impuestos, las pensiones… son nacionales y sin embargo la Unión Europea quiere imponer sus prescripciones a esos Estados. Eso es lo que es una contradicción.

Venimos de una reducción de las rentas del trabajo y un aumento de las del capital, y de que los “rescates” hayan ido a parar a quienes han provocado la crisis, la banca española cerró el 2009 con miles de euros en beneficios…

El sistema económico internacional, lo que llaman globalización, que no es más que la libertad absoluta del capital para moverse por donde quiera, crea unos desequilibrios brutales claramente destinados a crear crisis financieras sistémicas como la actual. El problema fundamental es que en la época de determinado auge son solo unos pocos los que se benefician de ella. Sin embargo, en los momentos de crisis son otros los que pagan.

En España hemos vivido doce años de crecimiento importante del PIB. Todos los poderes políticos y económicos cantaban la canción de “España va bien”. Y el PSOE durante los cuatro años siguientes siguió repitiéndola con otras palabras. De ese crecimiento la clase trabajadora apenas se benefició. Sin embargo son estos los que, al llegar la crisis, a través del paro, de las reducciones salariales en el sector público, de la reducción de los servicios públicos, de las pensiones… son los que están pagando la crisis.

España no es el país con mayor deuda pública. De hecho la de países como Inglaterra es mayor. Usted incluso habla de que sería asumible si tuviésemos crecimiento económico. Pero España es el país de la OCDE con mayor deuda per capita (deuda privada), y es con la banca alemana y francesa principalmente (800.000 millones de euros). ¿No es esta dependencia financiera del capital extranjero el principal problema?

Es que el problema de España no es la deuda pública. Durante los doce años de crecimiento las finanzas públicas fueron muy cicateras, con privatizaciones, la cancelación de mucha deuda pública… apenas existía déficit. Cuando llegó la crisis teníamos una de las deudas públicas más bajas de Europa. Sin embargo lo que teníamos era una gran deuda privada provocada por un déficit permanente de la balanza de pagos, que ha llevado al sector privado a endeudarse enormemente. La permanencia del euro es lo que permitió ese endeudamiento y ese déficit en la balanza de pagos.

Ahora hemos crecido algo en deuda pública, porque la crisis ha creado un déficit importante, pero estamos por debajo de la media europea. Hay que hablar de la deuda privada, es decir, la exterior, que es la que verdaderamente cuenta. Porque la deuda privada cuando es entre españoles puede crear problemas internos, pero lo que realmente crea problemas es la deuda externa. Y ésta es realmente alta.

Usted ha mencionado a Gran Bretaña, que tiene un déficit público tan alto como el español, y tiene un stock de deuda pública mucho más alto que el español, pero no está en el euro. Y eso le permite haber devaluado la moneda y que el Banco de Inglaterra salga en defensa de la deuda pública de Gran Bretaña, cosa que el Banco Central Europeo no hace con la deuda española.

Insistiendo en la dependencia financiera, ¿podemos afirmar que el “chocolate del loro” de la integración fueron unos fondos de cohesión que cebaron artificialmente nuestra economía y que al “desaparecer” ahora dejan al país sin sostén económico independiente?

Los fondos de cohesión son una especie de mito. No digo que no haya venido dinero europeo, pero los recursos que han venido son muy limitados, pocos años han sobrepasado el 1% del PIB. En una unión política verdadera serian cantidades totalmente despreciables. En cualquier Estado los recursos que van de las regiones más ricas a las más pobres son tremendamente más importantes. Un ejemplo es la unión alemana y los recursos que han ido de la Alemania del oeste a la del este.

La Unión Monetaria se ha hecho pasando unos recursos mínimos, que son los fondos de cohesión. Aquí se ha hecho mucha propaganda de los fondos, pero hay que tener en cuenta que esos fondos antes habían salido de España porque también es contribuyente. España era receptor neto, pero solo neto, es decir, había que descontar de lo que llegaba lo que habíamos pagado. Hay otros países que han recibido más en términos porcentuales, como Portugal o Irlanda, aunque no en términos absolutos. Incluso en esos países estos fondos son insignificantes para compensar las desigualdades que se generan con una unión monetaria, que precisa una canalización de recursos muy fuertes de las regiones ricas hacia las pobres, sino es imposible. Pensemos que hubiera sido de la unión alemana si se hubiera hecho con el modelo europeo. En estos momentos Alemania del Este sería un herial industrial, que ya lo es bastante, en el que el desempleo y la pobreza hubiera sido inaguantable.

En España se ha producido el desmantelamiento del tejido productivo, invirtiendo, por el contrario, en especulación financiera y en el monocultivo de la construcción. ¿No es necesario una cambio drástico que dirija los recursos a crear empleo y riqueza a través de una fuerte estructura productiva?

Es verdad, pero se dice muy pronto y se hace muy tarde. Cuando uno juega en una economía de mercado en la que el capital decide ir para un lado u otro, no es tan fácil, y menos se hace de un día para otro. ¿Que sería necesario?, es indudable, pero no es sencillo. No hay cosa peor que conducir un Seiscientos y querer meter la velocidad de un Mercedes. Se acaba quemando el Seiscientos.

Pero si hablamos de donde van los capitales, ¿no cree que hay una relación directa entre la capacidad de decisión independiente del gobiernos como el chino, el brasileño, o el indio y el camino que han cogido, el tipo de estructura económica que tienen?

Eso es indudable. El haber tenido capacidad de decisión ha sido muy importante. Incluso los países latinoamericanos que han estado en una situación muy mala cuando han seguido las prescripciones del neoliberalismo económico, en esta crisis están teniendo una situación mucho más confortable, porque han pasado del neoliberalismo económico y están haciendo su propia política pasando del FMI.

Ahora, hay otro tema. Las tasas de crecimiento de los países emergentes son engañosas. Porque eso que llamamos PIB tiene un factor convencional y es que se recoge toda la economía que pasa por el mercado. Todo lo que es autoconsumo de una familia, porque tienen gallinas u ovejas, o porque cultivan y lo consumen, o las faenas domésticas… todo eso no va al PIB. Si de repente hay cambios de estructura y el autoconsumo es menor y la agricultura empieza a entrar en el mercado, hay mayor incremento del PIB sin que realmente se haya incrementado. Antes no pasaba por el mercado y no se contabilizaba, y ahora sí y se contabiliza.

Hablando de una banca pública que asegurase el crédito a la pequeña y mediana empresa, a los autónomos y familias, hay que tener en cuenta que el sector financiero acapara el 70% de los recursos del país, que los beneficios de la banca en el 2009 han venido precisamente de la compra de deuda pública, habiéndoseles además otorgado un rescate bancario. ¿No cree que esos recursos habría que ponerlos al servicio de la salida de la crisis del país, al servicio de las pymes y de las clases populares?

Pero eso no lo puedes hacer mientras sea banca privada. Por eso mantengo lo de la banca pública que pueda hacer una competencia fuerte a la privada con intereses que no sean privados, sino que vayan al servicio de todo el país

¿No cree que debe ser una exigencia la reducción de todos aquellos gastos superfluos, despilfarro, corrupción o clientelismo que permitirían el aumento en Educación, Sanidad, o empleo público?

Debe ser una exigencia sobre todo por un elemento ético. No creo que cuantitativamente significase mucho, pero debería hacerse por ética. Más que acometer el gasto, que habría que hacerlo, hay que acometer los ingresos y los impuestos.

 

mseco-270_270x384Marzo de 2013

Usted mantiene que en la Unión Monetaria hay razones clave para esta crisis, si es así ¿por qué se ha mantenido?

Eso se lo debería usted preguntar a los gobiernos. Cuando se firmó el Tratado de Maastrich dije que era un proyecto totalmente cojo y que iba a tener muchos problemas, como así ha sido. Constituir una unión monetaria sin una unión fiscal conducía a esto. Una unión monetaria sin un mercado único crea desequilibrios clarísimos entre las naciones a medio plazo. Esos desequilibrios son como los que se producen entre las regiones de un mismo Estado, y solo se corrigen a través de una hacienda pública común. Como aquí se hizo la unión monetaria sin hacer la hacienda pública común…

Yo también dije que nadie esperara, como explico en el libro, que en los primeros momentos surgiesen las dificultades, pero que poco a poco se iban a ir viendo las contradicciones y que ocurriría lo que ha ocurrido.

Recuerdo que los defensores a ultranza de la Unión Monetaria, cuando había fracasado el sistema monetario europeo y era una prueba de que realmente la Unión Monetaria iba a tener muchos problemas, decían que no iba a haber divergencias en las tasas de inflación. Desde que se constituyo la Unión Monetaria en el año 2000 hasta el 2007, las tasas de inflación fueron divergentes. Por ejemplo, España perdió con respecto a Alemania un 17% en materia de precios, lo que significa perder un 17% de competitividad. Y eso hizo que algunos países, como Alemania, hayan tenido superávit en su balanza de pagos y otros, como Grecia, Irlanda, España o Portugal, acumulasen un déficit muy grande. Eso genera todos los desequilibrios posibles.

¿Ha dado un mal resultado o para algunos ha sido muy rentable?

A corto plazo sí. Alemania y los países del norte son los beneficiarios de la Unión Monetaria, porque mantener el tipo de cambio fijo les hace a ellos mucho más competitivos, y eso destruye empleo y riqueza en el resto de países, y crea empleo y riqueza en sus propios países. Es lo que ha ocurrido con Alemania, que antes de constituirse la Unión Monetaria estaba perdiendo posiciones en renta per cápita con respecto al resto de países de la UE, sin embargo a partir de ahí ha empezado a ganar posiciones.

Después hay otro factor que está haciendo que sea beneficioso para Alemania, Austria o para Holanda, que son los tipos de interés. Una de las suposiciones que también defendían los apologistas de entonces, es que no iban a mantenerse diferencias en los tipos de interés, lo cual fue verdad en los primeros años, pero en la actualidad es bien distinto. Unos países se están beneficiando de tener un tipo muy bajo, incluso negativo, mientras otros estamos pagando tres veces o diez veces, en el caso de Grecia, por encima de lo que están pagando ellos. Eso crea una situación de una falsa competencia.

Pero a medio y largo plazo tienen un problema. Alemania está viviendo de las exportaciones del resto de los países, y lo que ha ocurrido durante todos estos años es que los alemanes nos prestaban para que comprásemos sus productos. Pero llega un momento que los bancos alemanes, sobre todo a partir de las hipotecas suprime, que también había prestado a EEUU y que se dan cuenta de que son papel basura, dicen “a ver si va a ocurrir lo mismo con Europa”, y entonces cierran el grifo y los países del sur ya no pueden comprar los productos alemanes. Estoy haciendo una simplificación, pero eso repercute en que al final también Alemania y los países del norte se vean perjudicados, porque no puedan exportar, y su economía está basada en las exportaciones. Habrá quien diga, “pero venden a China”, pero es que China también vende a los países del sur, y si los países del sur no le compran a China, China seguramente tampoco va a comprar a los países del norte. Todo está entrelazado, y en la economía mundial no se pueden mantener los desequilibrios en las balanzas de pagos que se están manteniendo. Lo normal es que uno compre y venda por el mismo volumen.

Otro de los problemas es la perdida de soberanía, porque es el BCE, con una gran preponderancia de Alemania, quien dicta las normas, y la bandera de la soberanía nacional, en Grecia, Portugal o Italia, es ya una razón política de peso. ¿Cree que cada vez cobra más importancia la capacidad independiente de los gobiernos para decidir sobre su política económica?

Una cosa es que la soberanía pertenece al Estado, y otra es que colabore con otros países. El problema de Europa es que se ha construido de espaldas a la democracia. Se ha construido una unión mercantil, comercial, de mercados, monetaria y financiera, pero sin ninguna unión política.

Las instituciones europeas son instituciones no democráticas. El ejemplo más claro es el del BCE, que además es independiente de cualquier poder político, irresponsable políticamente, que solo responde ante Dios y ante la Historia. Es un contrasentido porque en Occidente estamos acostumbrados a que quien tiene las competencias responda ante la sociedad y ante el pueblo, que es donde radica la soberanía. El BCE no responde ante nadie, y es que así se dice en el Tratado. Es duro pensar que países que se sentían cuna de la democracia han podido hacer un diseño de un sistema tan profundamente antidemocrático.

Se ha vuelto a repetir lo que le ocurrió a América Latina. Los países iberoamericanos se habían endeudado en una divisa que no era la suya, y quedaban presos de lo que llamaban mercados, que se concretaba en el FMI y que les prestaba en unas condiciones durísimas, precisamente para salvar a los propios acreedores o a los que habían dado los fondos. Esto se ha repetido en Europa. Parecía que no iba a ser posible porque estábamos acostumbrados a que las monedas europeas tuviesen la suficiente solvencia y los países se endeudaban en su propia moneda. Con el euro se han endeudado en su propia moneda, pero una moneda que no controlan porque quien lo hace es una institución totalmente irresponsable políticamente. En materia económica la responsabilidad no radica en los gobiernos sino que la traza el BCE o el comisario de turno.

Parece que algunos piensan que levantar la bandera de la independencia de un Estado es algo retrógrado y contra el progreso…

Siempre he dicho que no tengo ningún reparo a la UE, si pudiese asumir el papel de un Estado. Me parecería muy bien ceder competencias si nos constituimos en una especia de región de ese Estado, siempre que sea democrático. Contra-el-Euro-ok650Yo no soy nacionalista y me puedo sentir encantado en una integración europea, pero que sea completa, con gobiernos democráticos que saliesen de las sociedades y con todos los elementos que tiene un Estado moderno, como una hacienda pública y un presupuesto comunitario adecuado, unos impuestos… Lo que no se puede hacer es un integración asimétrica.

El hecho es que poner un elemento sin su complementario crea graves problemas. Por ejemplo, cuando se hizo el Acta Única se aceptó la libre circulación de capitales, pero esto hubiera exigido una armonización fiscal laboral y social para que los países no compitiesen de manera deshonesta a base de quitar impuestos a la renta de capital, desregular los mercados laborales o bajar las cotizaciones sociales. Eso no se hizo y se crearon unos desajustes brutales contra el Estado social.

Cuando se hace la Unión Monetaria, lo que habría que haber hecho no es una armonización fiscal, sino una integración fiscal, y no me refiero a lo que dice Merkel, es decir, ponerse de acuerdo en el déficit y que haya una institución al estilo del BCE que controle los déficits. Eso no es integración fiscal. Integración fiscal es lo que tiene cualquier país. En EEUU, que es un país muy liberal, evidentemente el presupuesto comunitario tiene entidad propia, y eso no se ha hecho en Europa. El presupuesto comunitario es el 1% del PIB. En un país como EEUU, el presupuesto federal llega al 30%.

Eso Krugman lo ha explicado muy bien poniendo el ejemplo de Irlanda y de Nevada. Son dos regiones muy parecidas, con la diferencia que Nevada cuando ha tenido problemas, los pensionistas han seguido cobrando su pensión, porque el gobierno federal la paga sin importar que Nevada tuvieses problemas, o lo mismo con la pobre sanidad pública que tiene EEUU.

Es lo que hace la administración central en España con respecto a las autonomías. Pero hemos llegado a una situación en la que hasta las autonomías quieren desintegrar fiscalmente el Estado.

Respecto a la alternativa, ¿a qué se refiere con una “voladura controlada” en la que se uniesen Grecia, Italia, España, Portugal, e incluso Francia, frente a Alemania?

El desmontaje de la Unión Monetaria es un proceso complicado. Fueron tan obtusos los que la crearon que no previeron la marcha atrás. Así que nadie sabe cómo puede ser este proceso.

Mi convencimiento es que el coste de permanecer en la Unión Monetaria es muy grande y no va a tener solución nunca, de manera que hay que empezar a agudizar la imaginación entre los países e ir planteándose seriamente el tema. Por lo menos reconocer que esto que han hecho es un engendro y puede tener un coste altísimo, perder la democracia y el Estado social, porque como los ajustes no se pueden hacer en el ámbito monetario a través de las devaluaciones, se hacen a través del desempleo, los salario y las finanzas publicas.

Nadie nos garantiza que mientras estemos en la Unión Monetaria esto pueda tener solución. Es más, aunque a corto plazo pudiese solucionarse estaríamos expuestos a que cualquier otra perturbación económica volviese a repetir el proceso que estamos viviendo en estos momentos.

Los recortes se basan en la necesidad porque no hay dinero, pero la realidad es que lo hay y el problema es poder reordenar nuestro sistema fiscal de otra manera…

Toda la ideología que subyace en la Troika es neoliberal, sobretodo en el BCE. No se limitan a decir que hay que reducir el déficit publico, sino que dicen que para hacerlo hay que recortar las pensiones. Podríamos decir que nos dejen decidir a nosotros cómo vamos a recortar el déficit publico. Pero el problema es más hondo, porque sin crecimiento estamos abocados a no tener salida. Se puede tener tres años de reducción del crecimiento, pero si seguimos estancados económicamente no habrá dinero ni para pensiones ni para nada. Lo que hay que hacer es salir de esta situación.

La razón de que haya tanto déficit es porque los ingresos han caído en picado, y la presión fiscal ha descendido seis puntos en los últimos años, lo que es una autentica burrada. Además no solo ha bajado la recaudación, que sería normal en un momento de crisis, sino que ha bajado mucho más de lo que ha bajado el PIB.

Tiene que incrementarse la recaudación fiscal. Primero por la persecución del fraude y después por la reforma fiscal. En su momento se hicieron tres reformas fiscales que hundieron el sistema fiscal español, aunque al principio no se veía porque estábamos en la burbuja. Si la economía no tira, indudablemente los impuestos no tirarán. En el momento en el que estemos en una situación normal estos problemas se solucionarán, pero para eso tenemos que salir de la crisis. Y lo que me temo es que es muy difícil salir de la crisis mientras permanezcamos en la Unión Monetaria, no digamos ya el caso de Grecia, que es dramático. No tienen la más mínima posibilidad de remontar la economía dentro del euro.

¿Necesitamos una administración fiscal que redistribuya esa riqueza, es decir, subir los impuestos a grandes fortunas y monopolios?

Es indudable que cuando se dice que solo hay una alternativa no es verdad. Se puede reducir el déficit de distintas manera, como volviendo a poner las rentas del capital dentro de la tarifa general, o haciendo que la presión fiscal sea igual a lo que es normal en la UE, persiguiendo en serio el fraude fiscal… hay opciones en función de la ideología que uno tiene. Pero independientemente de eso, si estamos en un estancamiento perpetuo las cosas van a ir muy mal desde el punto de las finanzas publicas.

Perdemos capacidad de consumo y esto hunde a la pequeña y mediana empresa, ¿no harían falta políticas que pueden considerarse “proteccionistas”, para desarrollar el mercado interno?

La mejor forma es devaluar la moneda, que es lo que no podemos hacer. No se trata de proteger el mercado interno, sino que el gran problema de la Unió Monetaria es que ha hecho que nuestra moneda valga mucho más de lo que debería valer en estos momentos, y eso es lo que nos hace no competitivos. Si hubiésemos estado fuera de la Unión Monetaria hubiésemos hecho como Gran Bretaña, devaluar nuestra moneda y corregir nuestros precios interiores con los exteriores. Como no lo hemos podido hacer perdemos competitividad, por haber mantenido el tipo de cambio fijo con Alemania, Austria, o Francia.

Si el tipo de cambio hubiese seguido una evolución parecida, a la inversa, de los precios, entonces seríamos perfectamente competitivos dentro de la UE. Pero es que además el euro se ha revaluado frente al resto de monedas, por lo que hemos perdido competitividad frente a EEUU, Gran Bretaña, China, México, Perú, India… porque además Alemania pretende mantener un euro fuerte. Para mantener nuestra economía en una buena situación deberíamos haber tenido que devaluar hace diez años. Cuando Zapatero coge el gobierno ya había un 6% de déficit en la balanza por cuenta corriente. Eso nos hubiese forzado a una devaluación inmediatamente.

En los 90 hubo las cuatro devaluaciones de la moneda. Solchaga no quería y los mercados dijeron que teníamos un tipo de cambio nominal distinto al real. Se tuvo que devaluar la moneda cuatro veces y es lo que nos hizo salir de la crisis. Entonces teníamos un 4% de déficit, y hemos llegado al 10% en el 2007, eso ha destruido el tejido productivo de nuestro país, y ha creado los 6 millones de parados, porque durante todo ese tiempo hemos seguido produciendo, pero a crédito, porque Europa nos prestaba el dinero, comprábamos sus productos y la economía seguía creciendo, hasta que ya no nos prestan y todo se ha derrumbado. No necesitaríamos medidas proteccionistas, sino devaluar la moneda y volver a un tipo de cambio nominal que fuese el real, el que nos corresponde por la situación del mercado.

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Acerca de joanencunyat

Director de la revista cultural Foros21. Redactor Jefe de Cultura y Director de Comunicación en De Verdad Digital. Jefe de sección en la revista Chispas. Director del Comité de Relaciones de Unificación Comunista de España

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