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Literatura y Pensamiento

Juan Goytisolo: “Genet en el Raval”

Entrevista realizada con motivo de la publicación de “Genet en el Raval”. En el mismo momento en que se presentaba su nuevo libro en Barcelona, todos los titulares de la prensa catalana estaban centrados en el tema de la prostitución en el Raval, el antiguo “Barrio Chino” de Barcelona en el que hace 75 años recaló Genet y en el que vivió la experiencia iniciática que acabaría convirtiéndolo en un “escritor maldito”… y, con el paso del tiempo, en una referencia literaria y moral clave del propio Goytisolo.

Tiene el don de la oportunidad. Edita “Genet en el Raval” y el barrio se convierte en portada por las redadas policiales…

El Raval que yo conocí en época del franquismo se parece mucho al que hay ahora. La prostitución callejera existía hace setenta años y hace cuarenta, y hoy es exactamente lo mismo.

Ha habido siempre un elemento asocial, de resistencia contra el poder y la moral burguesa. En el año 56, cuando Monique fue por primera vez a Barcelona, le llevé a unos bares de camareras donde se cantaban no solo canciones obscenas sino anticlericales y burlándose del Papa, en plena época de Franco. Ha sido siempre un icono muy especial.

Pero no existen las casualidades; no es que coincida con la actualidad. Es una posición estructural en su obra contra el orden burgués y por el caos, la libertad, en definitiva, que se respira en el Raval…

Para Genet la experiencia española fue decisiva, su toma de conciencia, de rebeldía literaria, social y política. Pero al igual que la libertad del Raval no se puede dar en Pedralves, ¿no ocurre lo mismo entre la literatura y la vida literaria?

Esto es una de las cosas que aprendí de Genet, abandonar muy pronto la vida literaria para consagrarme a la literatura. Desde que dejé Galimar a finales de los 70 no he querido nunca introducirme en la vida literaria. Vivo totalmente al margen de eso. Es una forma de mantener mi independencia literaria, moral, cultural…

Entonces, ¿ocupa más espacio público la vida literaria que el cuestionamiento moral del que ha hecho gala la literatura constantemente?

Esto es una realidad muy triste, pero es una realidad. Yo tengo muchas esperanzas en un grupo de escritores jóvenes que tienen la valentía de defender el texto literario frente al producto editorial. Hay media docena de escritores que, en mi opinión, lo hacen de una forma heroica porque esto les cierra la entrada a una serie de puertas de acceso al mundo editorial. Me parece una muestra de gran valentía.

¿Cómo evoluciona en Genet esa transgresión, y el valor de lo que transgrede?

Genet desde joven asumió todo lo que repugna al orden establecido, la homosexualidad, la traición, el odio a la patria… más tarde esta rebeldía, que aparece en “Diario de un ladrón”, se trasladó al terreno político. Yo lo frecuenté mucho durante un periodo de veinte años, y para él, por ejemplo, Mayo del 68 significó una ruptura con el orden de De Gaulle y sus sucesores, como Giscard D’Estaing, que le llevó a dirigirse a los estudiantes en la Soborna, a participar en las manifestaciones en favor de los inmigrantes.

A partir de ahí, el año 70 fue el más intenso en la vida de Genet. Tiene una obra poco conocida, “El enemigo declarado” publicada por la editorial Galimar, que nos refiere a su intervención en la convención demócrata de Chicago, su relación con Angela Davis y Bob Hill, los dirigentes de los Panteras Negras… escribió un artículo extraordinario sobre el asesinato de George Jackson en 1971. De ahí pasó a defender, en un artículo muy criticado titulado “Violencia y brutalidad”, a la fracción del Ejército Rojo de Ulrike Meinhof.

Todas estas cuestiones políticas aparecen en una entrevista extraordinaria que le hizo, Hubert Fichte, un escritor alemán que murió de sida muy joven, un escritor de gran talento. Y aparece también en la entrevista que yo le hice en la revista “Libre” en París por estas fechas.

De las Panteras Negras pasó a Palestina, estuvo en Jordania, en el llamado Septiembre Negro con la represión del Rey Hussein contra los palestinos, y fue expulsado de allí. Pero volvió por la zona y, concretamente, en Líbano escribió “Cuatro horas en Chatila”, que es una obra denunciando la matanza en el barrio de Chatila, obra de las falanges libanesas estrechamente dirigidas por el ejército israelí. Todo culminaría en su mejor obra literaria que es “Un cautivo enamorado”, que para mi es una de las grandes novelas del siglo XX.

“Genet en el Raval”, además de su obra, ¿busca reivindicar sus orígenes como escritor?

Sin duda, Genet es una influencia más ética que literaria, aunque en “Juan sin tierra” hay una manifiesta influencia de Genet. En lo demás fue su independencia frente a la sociedad literaria lo que me impresionó más.

Por otra parte él tenía una idea muy clara de la distinción entre texto literario y producto editorial, y decía que cuando uno escribe una novela sabiendo el principio y conociendo el final, esto no es una aventura literaria, la aventura del lector al entrar en un terreno nuevo, desconocido, es más un trayecto en autobús. La mayoría de novelas que se publican son meramente un trayecto en autobús.

Creo que le invitaron a inaugurar una calle con el nombre de Genet y no acudió…

Estas ceremonias me horrorizan. Creo que fue Luis Permanyer, a quien he conocido ahora, que es un gran historiador del antiguo barrio chino… le dije que no porque Genet era capaz de resucitar y llenarme de insultos. Uno de los momentos más desagradables de mi vida es cuando descubrí que en Guadalajara, en México, habían hecho un busto mío en la Universidad. Cuando fui a la inauguración lo único que se me ocurrió decir es que si se cometía un atentado contra este busto, el primer sospechoso era yo.

¿Porque considera que es como institucionalizar la rebelión…?

Bueno. Yo siempre he permanecido lejos de la institución literaria. Nunca he buscado hacer carrera. Hay quien concibe la literatura como una carrera, y para mí es más una aventura. He trabajado siempre para poder escribir libremente y no he escrito para ganar dinero.

Una curiosidad, ¿por qué dice que no podría vivir en Barcelona o Madrid?

En Barcelona podría vivir en el Raval. Desde que salí de España he vivido en barrios de inmigrantes con gente de todo el mundo, que es donde me siento como en casa. Y vivo en Marrakech porque aquí puedo vivir y trabajar. En España si vivo no trabajo, y si trabajo no vivo. Aquí puedo alternar las dos cosas.

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Acerca de joanencunyat

Director de la revista cultural Foros21. Redactor Jefe de Cultura y Director de Comunicación en De Verdad Digital. Jefe de sección en la revista Chispas. Director del Comité de Relaciones de Unificación Comunista de España

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