//
contenido
Movimientos Sociales

Alfonso Verdú (MSF): “La misión de Médicos Sin Fronteras en Gaza y Somalia”

Entrevisté a Alfonso Verdú en Enero y Marzo del 2009, sobre la ofensiva de Gaza y la situación en Yemen. Dos de las muchas entrevistas que he tenido la oportunidad de hacer a profesionales de MSF sobre diferentes conflictos y catástrofes humanitarias, que espero poder publicar en este blog. Cada una de ellas no ha hecho más que aumentar mi respeto hacia una organización de independencia y dedicación ejemplar.

Enero de 2009

600 muertos y 2950 heridos en 11 días, el 50% mujeres y niños… ¿cual es la situación humanitaria en Gaza?

La situación humanitaria en Gaza es la derivada de una ofensiva militar de alta intensidad que no respeta los principios más básicos del Derecho Internacional Humanitario. La violencia de los bombardeos y los disparos está afectando a la población civil de forma indiscriminada, siendo mujeres y niños la mitad de las bajas y heridos, tal y como mencionas. La Franja de Gaza tiene la mayor aglomeración humana por kilómetro cuadrado del mundo, por lo que tratar de evitar bajas y heridos civiles es imposible. Como también lo es el acceso humanitario, tanto de las víctimas hacia las estructuras de salud como de los actores humanitarios (como nosotros) a las víctimas. Los hospitales no dan más de sí en cuanto a recursos materiales pero también humanos; y las necesidades médicas, aún siendo de vital importancia, no son las únicas: falta de energía, agua, alimentos y cobijo conforman un escenario humanitario catastrófico.

Los pacientes no pueden acceder a los servicios médicos y es también muy complicado acceder a ellos, la estrategia – de enorme valentía tal y como están las cosas –. Explícanos mejor esta situación.

La estrategia que hemos implementado desde Médicos Sin Fronteras, dentro de los límites de lo imposible debido a las medidas tomadas por el Ejército Israelí, es doble. Por un lado, un equipo de 70 palestinos y 3 expatriados trabajan directamente tratando de sostener las estructuras hospitalarias palestinas, atendiendo a los heridos y distribuyendo material médico a las estructuras de salud de la zona. Por otro lado, otro equipo de 20 miembros de MSF realiza atención médica a domicilio ya que debido a la intensidad de la ofensiva la población civil no se atreve a salir de sus casas ni siquiera para recibir atención médica de urgencia. Estos equipos móviles han estado atendiendo hasta ahora unas 40 personas al día. Sin embargo, el nivel de inseguridad es tan alto que las posibilidades para poder llevar a cabo nuestro trabajo de manera adecuada son muy limitadas… y con un alto componente de asunción de riesgo. El acceso a los heridos debe garantizarse 24 horas al día, y no 3, que es la única concesión que el Ejército Israelí ha hecho hasta ahora. De ahí que desde MSF hayamos calificado esta medida como “irrisoria”.

Tenéis 3 equipos trabajando, con la intención de enviar un cuarto, además una UVI, un equipo quirúrgico y un hospital móvil… ¿qué situación se vive en los hospitales?

Como comentaba anteriormente, el bloqueo “tradicional” existente en la Franja de Gaza se ha agravado ahora con la ofensiva militar israelí. Después de 2 semanas con todos los servicios hospitalarios y de salud al máximo, las necesidades de recursos se dan a todos los niveles, desde el material al humano. Desde la experiencia directa de MSF podemos decir que en el hospital de Al Shifa (en Gaza ciudad) sus 6 quirófanos están al máximo de sus posibilidades, realizando incluso 2 operaciones en cada quirófano al mismo tiempo debido a la ingente cantidad de heridos que llegan. Como han reportado algunos medios de comunicación, empiezan a escasear o ya han desaparecido medicamentos básicos, incluyendo en algunos casos los anestésicos. Además, el personal (cirujanos, enfermeros y el resto del personal médico) está extenuado; no podemos olvidar que ya hablamos de más de 3.000 heridos… Por todas estas razones, y siguiendo la petición del personal médico palestino de la ciudad de Gaza, MSF está enviando un equipo quirúrgico extra (compuesto de un cirujano, un anestesista y una enfermera de quirófano) junto con un hospital móvil dotado de quirófano y una unidad de cuidados intensivos. La cuestión está en saber cuánto tiempo aguantarán los recursos palestinos a este rimo mientras se sigue impidiendo el acceso de organizaciones humanitarias especializadas como la nuestra.

¿Y vuestra gente?, ¿cuál es el ánimo, cómo cuentan lo que allí se vive?

Para este tipo de contexto contamos afortunadamente con personal expatriado muy experto en situaciones de violencia extrema, como esta guerra. Además, la presencia de MSF en Gaza tiene contemplado este tipo de escenarios como parte integral a nuestras intervenciones, por lo que la preparación para emergencias es tanto material (con almacenes preposicionados para la atención de heridos, desplazados, etc.) como personal (con recursos humanos muy preparados y experimentados). Sin embargo, yo destacaría, una vez más, la increíble capacidad de respuesta del personal médico palestino (incluyo obviamente a todos, no sólo el de MSF), capaz de trabajar a pesar de haber habido ya bajas tras los inaceptables ataques por parte del ejército israelí a la misión médica, algo totalmente prohibido por el Derecho Internacional Humanitario y que desgraciadamente ya hemos podido ver en los medios.

El sentimiento más generalizado en nuestra gente es de frustración; para los que están ya presentes en Gaza debido a lo desproporcionado de las consecuencias que la guerra está teniendo para la población civil y a la extrema dificultad para el acceso a las estructuras médicas a las que éstos y nosotros nos vemos sometidos. La frustración también la experimentan los nuevos equipos que tratamos de introducir en la Franja de Gaza. De momento, no se nos ha facilitado en absoluto dicha tarea; las restricciones a la entrada de personal y materiales no se ve mejorada estructuralmente con una parada de solamente 3 horas.

La misión de la ONU en Gaza, UNRWA ha suspendido sus actividades aunque ha podido reanudarlas, ante el bombardeo de dos escuelas, de un convoy y el asesinato de varios miembros, médicos, conductores de ambulancia; ¿habéis sufrido algún incidente?

Efectivamente los ataques a la misión médica o humanitaria que se han producido en Gaza son inaceptables. Nosotros no hemos sufrido por el momento ningún incidente grave de seguridad, a pesar del riesgo asumido para desarrollar nuestras actividades. Lo que sí hemos recibido son los testimonios de nuestro personal nacional palestino; muchos de ellos han perdido miembros de sus familias o tienen varios heridos entre sus seres más cercanos.

Durante tres horas cada día el ejército israelí decreta un corredor humanitario de las 13 horas a las 16 horas, ¿qué situación se vive en esas tres horas?

En esas tres horas los civiles han podido acceder mejor a las estructuras de salud; también los movimientos del personal humanitario y el aprovisionamiento de productos de primera necesidad (gasolina, comida, material médico y medicamentos) mejoran. Pero, insistimos desde MSF que esta medida no se corresponde con las obligaciones que Israel tiene durante el conflicto. La medida tomada tiene el objetivo de calmar la opinión pública internacional, y esto no es algo que nos sirva en tanto organización humanitaria de asistencia médica en una situación de extrema urgencia. Estas 3 horas no tienen un efecto sobre la violencia directa y masiva que sufre la población; el único modo de lograr este impacto, pudiendo desarrollar nuestro trabajo, es garantizándola permanentemente tanto como se prolongue el desarrollo de las hostilidades.

Ante esta situación es imprescindible un alto el fuego, pero la negativa es clara. ¿Cuál es la posición de MSF?

En tanto organización humanitaria, el objetivo principal de MSF es atender las consecuencias de la violencia; en nuestro caso, lo hacemos proveyendo de la forma más rápida y eficaz posible atención médica y humanitaria de urgencia que incluye desde la distribución de material médico a la presencia directa de personal especializado. Al ser una organización basada en los principios de neutralidad, imparcialidad e independencia, no es nuestro rol solicitar a las partes en conflicto que lleguen a la solución del mismo, aunque ésta sea temporal. Sin embargo, sí abogamos por la adopción de todas las medidas necesarias para que incluso en los peores momentos de conducción de las hostilidades, nosotros podamos desarrollar nuestra tarea. Y, por supuesto, como parte integral de la naturaleza de MSF, denunciamos las consecuencias directas que la violencia tiene sobre la población civil, como está ocurriendo ahora en Gaza.

MSF está desde 1988 en Palestina, ¿Cómo es habitualmente vuestro trabajo allí? y ¿qué consecuencias desde el punto de vista de la población y la sociedad palestina y, también, del trabajo de MSF va a tener todo esto?

Los programas de MSF en Palestina se centran en actividades médicas y de salud mental tanto en Gaza como en Cisjordania. MSF está presente en Gaza ciudad, Hebrón, Nablus y a lo largo de estos años también hemos actuado en otras zonas como Jenin. Yo destacaría el componente de atención psicológico y social a la población palestina, actuando sobre las consecuencias que este conflicto crónico tiene sobre la población: estrés post-traumático, estrés agudo, depresiones y la somatización de estas patologías a nivel médico son el día a día de nuestras operaciones en Palestina. Asimismo hemos venido testimoniando reiteradamente sobre lo que nuestros equipos ven directamente en el terreno; un buen ejemplo de ello es el informe “Crónicas Palestinas”, al que puede accederse en nuestra web (www.msf.es). La respuesta médica y humanitaria de urgencia también ha sido reiterada durante estos años, especialmente en momentos de violencia extrema, como lo fueron las Intifadas pasadas.

Marzo de 2009

En un año casi 45.000 personas han arriesgado la vida – muchos la han perdido – en un trayecto que suele partir de la ciudad somalí de Bossaso y que dura de tres días a bordo de una patera. Todo por huir de la extrema pobreza y la persecución. ¿Qué trabajo hacéis desde MSF y a qué dificultades os enfrentáis?

MSF está presente en Yemen desde el año 2007 tratando la problemática de los refugiados somalíes (y etíopes) que huyen de la violencia y la extrema pobreza. El proyecto da respuesta a las necesidades médico humanitarias derivadas de un viaje en el que arriesgan su vida; barcazas preparadas para 30-40 personas son cargadas con hasta 150; el viaje toma entre 2 y 5 días; los traficantes golpean a los refugiados e incluso hemos recogido testimonios que han visto cómo mujeres, ancianos y bebés eran lanzados al mar durante el trayecto…

Nuestra atención se produce directamente en la costa, en el momento mismo de la llegada, con equipos móviles que se desplazan para atender las necesidades básicas y, posteriormente, en los campos de refugiados. Todo ello ha sido documentado en el informe “Sin otra opción”, disponible en la página de MSF (www.msf.es). Sin embargo, lo importante es empezar a hablar del éxodo Somalí: Yemen no es el único caso de recepción de refugiados somalíes en condiciones inaceptables; Kenya tiene a día de hoy más de 250.000 refugiados; pero también Etiopía, Djibouti, Uganda o Eritrea han recibido miles de ellos.

La respuesta de MSF a esta crisis se da a todos los niveles: programas de cirugía de guerra, nutricionales, de salud materno – infantil, respuesta a brotes epidémicos, programas de tuberculosis, malaria o kala-azar (fiebre negra), asistencia a refugiados y desplazados, programas de agua, higiene y saneamiento, distribución de utensilios no alimenticios (mosquiteras, cobijas, mantas, ropa)… todo esto hace de Somalia la intervención humanitaria por definición.

 ¿Por qué con toda la atención internacional puesta en el cuerno de África no es posible que se enfoque a esta tragedia y solo se habla de los barcos piratas, con honrosas excepciones como el reportaje de Javier Espinosa y poco más?

Supongo que la respuesta a esta pregunta se basa en que estas problemáticas no interesan en nuestra sociedad al no tener un impacto directo, como la pueda tener el aumento del precio del petróleo derivado de la actividad de los piratas. Los piratas que a una organización como MSF interesan son los que trafican con seres humanos en condiciones infrahumanas, como es el caso de los refugiados que cruzan el Golfo de Adén hacia Yemen. Desde MSF tratamos de visibilizar lo que denominamos “Crisis Olvidadas”; cada año hacemos público un informe que recoge las 10 crisis más olvidadas por los medios de comunicación (podéis descargaros el informe en http://www.msf.es/varios/topten2008/); dentro de éstas, Somalia ha estado presente de forma regular.

Uno de los problemas es la acogida de los países vecinos a los refugiados, ¿cuál es la situación?

La situación depende de cada uno de los países. Mientras que en Yemen existe un reconocimiento inmediato de los somalíes en tanto refugiados, el dilema pasa por la capacidad de respuesta que este país, el más pobre de Asia y con una renta per capita inferior a la de muchos países africanos, pueda tener. En otros países, como Kenya, que ha recibido 250.000 refugiados somalíes y tiene uno de los mayores campos de refugiados del mundo (el de Dadaab, con 230.000 personas), organizaciones como HRW y AI han documentado el cierre de fronteras e incluso casos de retorno forzado de somalíes a sus lugares de origen. El derecho que tienen estas personas a que se les garantice el reconocimiento como refugiados debe ser asegurado por las autoridades nacionales respectivas y, en última instancia, es parte del rol de ACNUR. Nuestro papel es garantizar que sus necesidades médico – humanitarias son cubiertas tanto en el interior del país como una vez se ha producido el cruce de la frontera, aunque sea en un campo de refugiados. En este sentido, MSF trabaja, además de en Somalia, en Yemen, Kenya, Djibouti, Etiopía, Uganda y otros países del Cuerno de África receptores del éxodo somalí.

¿Cuál es la actitud de los diferentes agentes en la zona, EEUU, Etiopía o la ONU?

La comunidad internacional en general y Etiopía en particular han tenido un papel fundamental en Somalia: el haber apostado por derrocar a las Cortes Islámicas mediante el envío del ejército etíope en un nuevo acto de intervensionismo militar. MSF, en tanto organización médico-humanitaria de emergencia, neutral e imparcial, no tiene un posicionamiento al respecto. Sí nos pronunciamos, sin embargo, sobre las consecuencias que estas decisiones tienen para la población civil; y lo que hemos visto en directo a través de la implementación de nuestros proyectos, es que, muy lejos de mejorar la situación, estas decisiones han empeorado dramáticamente los indicadores básicos de salud. Las intervenciones quirúrgicas a civiles como consecuencia de la violencia han aumentado drásticamente; el número de desplazados internos y de refugiados en 2008, también (870.000 personas desplazadas sólo en ese año); y la situación nutricional se ha deteriorado hasta el punto de que 3.2 millones de somalíes a día de hoy están en riesgo de desnutrición.

Somalia es uno de los pocos lugares del mundo en el que necesitáis protección para hacer vuestro trabajo, ¿puedes explicárnoslo y darnos datos sobre vuestra situación allí?

El principal obstáculo para nuestra labor en Somalia es la seguridad. Dos compañeras nuestras fueron secuestradas a finales de 2007 y tres compañeros fueron asesinados en enero de 2008. En los más de 80 países en los que MSF trabaja, muchos de ellos conflictos armados, no utilizamos protección armada de ningún tipo. MSF no utiliza convoyes armados de otros actores ni protección de fuerzas de seguridad sean éstas privadas o estatales. En Somalia, y sólo en alguno de los 11 proyectos que tenemos en marcha, nos vemos obligados a utilizar guardias armados como estrategia de disuasión frente a nuevos ataques deliberados (el año pasado, 27 trabajadores humanitarios fueron asesinados en el país).

Sin embargo, me gustaría puntualizar que la mayor parte de nuestra gestión de la seguridad en países como Somalia se basa en otras herramientas: siempre hemos pensado que nuestra mejor protección es la acción médica; el establecimiento de un “contrato” con la comunidad con la que trabajamos en la que ellos velan por nuestra seguridad ha funcionado y funciona de hecho en conflictos como el palestino, el de Darfur o el de República Democrática del Congo. Asimismo, mantenemos contactos, en tanto actor independiente y neutral, con todas las partes del conflicto; pero también con los líderes clánicos y religiosos. Los propios guardias armados llevan trabajando con nosotros más de 12 años; hay que mirarlos más allá de las armas que portan: ellos tienen una familia, un clan, una comunidad a la que pertenecen y, obviamente, también transmiten el mensaje sobre lo que somos y lo que hacemos.

 ¿En este caso es especialmente importante el carácter independiente de MSF?

Sí. La independencia de una organización como la nuestra es fundamental en un conflicto como este. No sólo el hecho de financiarnos 100% con fondos privados, no provenientes de donantes institucionales, algunos de los cuales se perciben como parte del conflicto, sino la independencia para tomar decisiones en cuanto a la distribución de la ayuda humanitaria (para que llegue directamente a las poblaciones) y, sobretodo, de tomar la decisión tal vez más difícil e importante en un país como éste: el estar en él.

 ¿Quieres añadir algo más?

 Somalia ha sido definida como “la peor crisis humanitaria del mundo”, y es algo en lo que estoy de acuerdo: se estima que entre 300.000 y 500.000 personas han perdido la vida desde el inicio del conflicto; hay más de 1.300.000 desplazados internos y alrededor de 500.000 refugiados somalíes; 3.2 millones de personas están en riesgo de malnutrición; hay brotes epidémicos recurrentes de cólera, malaria, polio, etc.; enfermedades básicas como la malaria, la tuberculosis, las infecciones respiratorias y las diarreas asesinan a miles de personas al día; el acceso a la salud es inexistente (4 médicos por millón de personas frente a los 4.580 que tenemos en España); el 70% de la población no tiene acceso a agua potable…

Anuncios

Acerca de joanencunyat

Director de la revista cultural Foros21. Redactor Jefe de Cultura y Director de Comunicación en De Verdad Digital. Jefe de sección en la revista Chispas. Director del Comité de Relaciones de Unificación Comunista de España

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Enter your email address to follow this blog and receive notifications of new posts by email.

Únete a otros 2.448 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: