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Iberoamérica

Jorge Gómez (MOIR): “Nueva Democracia para Colombia”

El Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario – MOIR – es el partido revolucionario que en estos momentos encabeza la segunda fuerza política de Colombia: El Polo Democrático Alternativo – PDA -. El Polo es una alianza de diferentes formaciones políticas unidas en torno a un programa patriótico y democrático por la defensa de la soberanía y la independencia nacional de Colombia, y el desarrollo de una Nueva Democracia. Jorge Gómez Gallego es miembro del Comité Ejecutivo y diputado en el Departamento de Antioquía. Durante un viaje que hizo a España pude tener con él una extensa entrevista, buscando una visión completa de la situación política del país, de las posibilidades de avance del Polo en el marco del Frente Antihegemonista latinoamericano. La entrevista tuvo lugar poco después de la victoria de Obama y su primera reunión con Uribe, todavía presidente de Colombia.

Tras la reciente reunión de Uribe con Obama, ¿es previsible algún tipo de cambio en las relaciones entre EEUU y Colombia o hay que esperar más de lo mismo respecto a la anterior etapa de Bush?

Yo creo que las relaciones, en lo fundamental, van a seguir siendo las mismas, lo que nosotros hemos definido como la relación del jinete y el caballo, en la que nuestro papel es el del caballo. Las relaciones cambian porque hay un aspecto formal diferente, en el tratamiento del sometimiento de Colombia a los intereses y las necesidades de los monopolios y las multinacionales. Mientras que durante el régimen de Bush el sometimiento se hizo de una manera muy burda, muy bárbara, con el régimen de Obama todos los indicios dan a entender que va a haber una especie de delicadeza en el sometimiento en cuanto a ciertas formas en las relaciones de Estado a Estado, pero para seguir con la misma política.

Porque en cuanto a la victoria de Obama en EEUU, respecto a la que el MOIR ya se pronunció en nuestro medio de comunicación que se llama Tribuna Roja, significa la llegada de un ángel salvador para la política imperialista. Porque la forma en la que la venía ejerciendo Bush generaba tanta resistencia y estaba tan desgastada que necesitaban un recambio.

Para Colombia esto significa una cierta distancia del régimen de Obama con el régimen de Uribe. Uribe era el aliado más estable de Bush. Y en el mundo se contaba entre los pocos jefes de Estado incondicionales de Bush. A Obama se le hace muy difícil ante la opinión pública tener una relación muy cordial. En la última reunión quedó claro que Obama le sugiere de manera directa y expresa que no insista en un tercer mandato. Cosa que indica que las relaciones serán tensas si Uribe insiste en ser reelegido por tercera vez. Este es el cambio en la política imperialista; necesitaban una llanta de repuesto.

¿Hasta el punto de intervenir para que no se produzca la reelección?

No. Yo creo que lo van a manejar con delicadeza. La reelección de Uribe no solo tiene en contra al Partido Demócrata. Es curioso, pero en Colombia hasta la Iglesia Católica se ha pronunciado de manera expresa en contra de la reelección; la ANDI, que es la Asociación Nacional de Industriales, que en realidad son las multinacionales, se ha pronunciado en contra; ex ministros, periodistas y gente de mucho poder… para la oligarquía colombiana también es un lío, porque en medio de la crisis económica mundial un tercer periodo significaría que no habría salida institucional a la rebelión que puede generar la crisis.

Con el desempleo que está avanzando a pasos agigantados, con la quiebra de la producción nacional, tanto agraria como industrial, con la quiebra del comercio exterior colombiano, que se está reduciendo de manera sensible… todos los aspectos económicos en Colombia están sufriendo una mengua muy graves, y si eso se junta con un tercer periodo que lleva un desgaste muy grande del Presidente pueden suceder convulsiones políticas y sociales que den al traste con el proyecto político de la oligarquía colombiana. Uribe empieza ha convertirse en un estorbo para el proyecto de la oligarquía por su obstinación como mandatario de Colombia. No creo que los EEUU dieran un golpe, más bien pasarías, como decimos en Colombia, “de agache”.

Van a haber muchas presiones, como la que ha hecho Hillary Clinton diciendo que mientras esté Uribe no hay Tratado de Libre Comercio, y el sector financiero está desesperado por tenerlo.

¿Cómo está en la actualidad el TLC?

El Tratado fue aprobado, en primera instancia, en una especia de farsa de negociación. Y después de aprobado los EEUU decidieron una nueva modificación que el Gobierno colombiano aceptó, supuestamente para que lo pudiera aprobar el Congreso. Y el Congreso norteamericano lo tiene congelado, a nuestro juicio, porque se convirtió en una herramienta en la política interna norteamericana. No porque el Partido Demócrata esté en contra, porque no han parado ni el de Perú, ni el de Chile, ni el de Panamá… es porque Uribe era la punta de lanza de la política de Bush en América Latina. En la política interna pesaba mucho, cara a las presidenciales, convertir el TLC en un ariete para golpear a Bush en el interior de EEUU, y recoger el voto de los sindicatos, los hispanos y los sectores demócratas.

Después de haber ganado Obama, podrían haberlo aprobado, pero era difícil traicionar una promesa electora. Es decisión de Obama seguir con el TLC congelado aunque el Gobierno colombiano ya lo aprobó, el Congreso colombiano lo ratificó, y la Corte Constitucional le dio vía libre. Seguramente no habrá TLC en los próximos dos años, con Uribe o sin Uribe.

Pero bueno, el TLC en Colombia es la elevación a rango constitucional de una serie de medidas que ya están adoptadas. Ponerle un seguro mayor a una serie de medidas económicas, políticas y sociales, que ya están en marcha.

Se habla de que Colombia puede pasar a ser el nuevo destino de la base militar que EEUU tenía hasta ahora en Manta (Ecuador), ¿qué puedes decirnos de esto?

Que ya es así. Es una realidad. EEUU tienen el control de dos bases militares en Colombia: la base de Palanquero que queda en todo el corazón de Colombia, en el Magdalena medio… Colombia tiene una zona andina muy poblada y una zona de selva y llanos orientales poco poblada, la costa atlántica. El corazón de Colombia es una zona muy poco poblada que se llama el Magdalena medio, y allí hay una base militar con un aeropuerto muy importante. Desde finales del año 2000, Palanquero viene siendo utilizada como base norteamericana para el control del narcotráfico, para interceptación de radares, fumigación… y después está la base de Tres Esquinas, que queda en la Amazonía.

Esas dos bases han sido utilizadas por los norteamericanos desde hace mucho tiempo. Lo que pasa es que ahora están formalizando lo que ya venía funcionando. De hecho muchos otros aeropuertos del país van a ser utilizados como plataforma de las actividades del Comando Sur del Ejército Norteamericano. Uribe ya lo cedió. Ni si quiera ha tenido la dignidad de condicionar su uso a la aprobación del TLC. A Uribe lo describió muy bien Bush: un excelente amigo de los EEUU, que le ha otorgado todo lo que EEUU ha pedido y mucho más. El proyecto uribista de esa oligarquía uribista, no es solo someter al país al dominio imperialista, sino ofrecerlo, regalarlo, qué quiere que le encime, qué más se quiere llevar…

En poco más de medio año, a principios de 2010, se celebran las nuevas elecciones presidenciales. ¿En qué coyuntura interna y con que correlación de fuerzas se presentan?

Bueno, el MOIR hace parte de un proyecto más grande que es el Polo Democrático Alternativo, que en Colombia opera como un partido, porque formalmente hay que inscribirse como tal para pasar los umbrales electorales y la vía legal. Pero el Polo es un partido muy diverso, se parece más a un Frente que a un partido. Aunque las decisiones las adoptamos votando por mayoría, las distintas tendencias pelean la preeminencia en la dirección del Polo. Por ese lado hemos tenido algunas dificultades internas, porque el Polo ha tratado de ser permeado por la derecha de Colombia, de dos maneras:

Primero tratando de cooptar al Polo para el proyecto de la oligarquía. Sería muy interesante para ellos tener una izquierda domesticada. Hay una anécdota de una Presidente muy afecto a la oligarquía y al imperialismo, pero que tenía mucha chispa para decir las cosas. Un periodista le dijo una vez que en el régimen soviético había un partido único y que aquello era como una carrera con un solo caballo que siempre ganaba. Él contestó que en Colombia era peor, porque la competencia es entre dos caballos, el Partido Liberal y el Partido Conservador, lo que pasa es que los dos son del mismo dueño. La oligarquía ha querido tener varias partidos para que no importe el que gane, y al Polo lo han querido meter a que renuncie a su proyecto estratégico de soberanía nacional, de afirmación de la democracia popular, y han querido que cambie su contenido para adaptarse a las exigencias del neoliberalismo.

Y luego nos han amenazado con la división, aunque hemos sorteado con éxito la cosa hemos sufrido bajas en un sector afecto a la socialdemocracia europea, que hoy ya se retiró del Polo, por lo menos sus cabezas más visibles; se quedaron muy solos y aislados, pero se retiraron. Esto ha fortalecido al Polo porque ha mantenido su rumbo, su posición de izquierdas y está habilitado éticamente para encabezar la lucha del pueblo colombiano contra la crisis que es terrible en Colombia.

¿Qué perspectivas tienen de cara a las presidenciales?

El Polo va a encontrar un aspecto muy positivo y es que nos vamos a encontrar en la ola de la crisis, lo que nos va a permitir denunciar quien es el responsable de la crisis, quien ha de pagarla, y cómo salir de ella. Y eso podría dispararnos electoralmente. Las elecciones son el año entrante, y a medida que se agudice la crisis y el Polo mantenga su posición y su rumbo, puede pegarse una disparada miedosa en los sectores populares.

Por otra parte los medios de comunicación magnifican mucho la división del Polo, y tratan de minimizar las divisiones en la derecha, que son peores. La derecha va a ir fraccionada a las presidenciales, con Uribe o sin Uribe. Hay sectores de la oligarquía que van a buscar otras alternativas a Uribe. Si la encuentran, la explosión de expectativas va a ser enorme. Ellos tienen unas dificultades enormes, y nosotros unas dificultades menores pero con unas ventajas estratégicas mayores. El certamen electoral al que nos abocamos va a significar un crecimiento muy importante del Polo y una consolidación de su fuerza.

Tenemos el interés de ganar las elecciones, pero no estamos obligados a ganarlas, ni a cambiar la plataforma política para hacerlo. Y hemos logrado que ese punto de vista prevalezca en el Polo.

¿Podría sintetizar brevemente los tres puntos fundamentales del programa del Polo para las presidenciales?

El programa del Polo se llama el Ideario de Unidad. Después de un año de discusión entre todas las fuerzas de izquierdas logramos acordar un proyecto que en esencia tiene dos pilares:

Primero la soberanía nacional. Colombia es una neocolonia del imperialismo norteamericano. El principal nudo que hay que desatar para avanzar en el progreso de Colombia es lograr la soberanía. Esa es una discusión vieja en Colombia. La soberanía ha sido tratada como un trapo sucio, un vejestorio o una antigualla. Pero ahora hemos logrado que amplios sectores de la sociedad comprendan que una nación con soberanía se puede equivocar en el rumbo, puede cometer errores. Pero sin soberanía nunca se va a avanzar porque siempre su política económica y social va a estar diseñada por algún competidor, por alguien con intereses diferentes a los de la nación. Y el programa está lleno de propósitos de conquista de la soberanía nacional en todos los sentidos, político, económico, social y hasta militar.

En temas tan espinosos como la extradición o la legalización de la droga, el Polo tiene una posición muy avanzada. El Polo es partidario de la legalización de la droga como la bandera de combate contra el narcotráfico. El Polo es contrario a la extradición de colombianos a EEUU, que es uno de los temas más dolorosos. Hay cantidad de colombianos extraditados con penas mucho mayores y condiciones carcelarias mucho peores. Siendo un país tan atrasado y antidemocrático, hay condiciones carcelarias mucho mejores que en EEUU.

Y el otro pilar es el de la democracia. Hemos conseguido establecer una gran diferencia entre la vieja y la nueva democracia; la vieja democracia de mentiras para guardar las apariencias, que es un taparrabos para la dictadura de la gran burguesía y el imperialismo; y la nueva democracia que son los derechos de la población con dientes, con garantía de que los derechos se cumplen. Si un ciudadano desprevenido lee la Constitución Política de la República de Colombia encuentra que hay una cantidad de derechos que dicen “¡oh, qué constitución tan avanzada!”. Pero si la leen bien se dan cuenta que son derechos de papel: “todo ciudadano tendrá derecho a sindicarse”… pero cuando se mira la reglamentación del ejercicio, es que no se puede. En Colombia es más fácil montar una banda de secuestradores que montar un sindicato. Si el patrono se entera de que estás montando un sindicato te puedes despedir.

Contemplamos la democracia como un pilar, pero no formal sino con dientes, de verdad.

Volviendo a Uribe, ¿hay una figura política como él capaz de aglutinar los distintos intereses y limar las contradicciones del bloque de fuerzas de las clases dirigentes colombianas?

La teoría con la que ha jugado es que él es el único capaz de unificar a la derecha. Los candidatos opuestos a Uribe dentro de la derecha dicen que la sucesión presidencial rompe con los principios fundamentales de la democracia burguesa: el peso y el contrapeso, la separación de poderes.

Hay una serie de poderes que se eligen para que ejerzan durante el periodo de un presidente hasta la mitad del periodo del que sigue. Las pandillas que se disputan el poder en Colombia se controlan unas a otras porque se tienen mucha desconfianza. Han tenido cuidado de eso con la separación de poderes. Uribe en un tercer periodo rompería con eso. Sería dueño de la Procuraduría, de la Fiscalía, del Parlamento… no tendría control. Ese es el debate dentro de la oligarquía.

Hay muchos que se sienten con el derecho a ser sucesores de Uribe. El escenario con Uribe de candidato es perverso para la oligarquía, pero sin él es todavía peor porque se van a matar entre ellos. Hay una pequeña anécdota que cuenta que había un cacique en una región que se enfermó, y le preguntamos a uno de sus tenientes: “¿si el Senador de muere quién lo va a reemplazar?”. Y el tipo nos contesto: “si el Senador se muere, yo me voy. Y cuando se acabe la balacera vuelvo”. Si Uribe no va, que se vayan y vuelvan cuando se acabe la balacera, porque eso va a ser de sacarse los ojos.

Algo que sería muy bueno para un proyecto revolucionario y popular como el nuestro. Ellos tienen un problema gravísimo, porque si Uribe se presenta también la tienen muy difícil. Eso es como la tragedia del que tiene una cobija muy pequeña. Si se tapa los pies se descubre la cabeza, y si se tapa la cabeza se descubre los pies. Pero hay como 20 candidatos dispuestos a sustituir a Uribe que abarca hasta una franja de una supuesta izquierda colombiana.

Las FARC viven el momento posiblemente más decadente de su historia. ¿Es pensable que en esta situación de debilidad pudiera llegarse a algún tipo de acuerdo que ponga fin a su actividad violenta?

Eso es una pregunta más para ellos que para mi. Pero yo veo muy lunáticas a las FARC, muy esperando a jugar con que a Uribe se le acabe el tiempo. Pero también han sido los principales promotores del uribismo, porque toda la locura de las FARC, su atropello a la gente, a la población, su función de iluminados y vanguardistas, le ha servido de pretexto a la oligarquía para cometer todo tipo de tropelías contra el pueblo colombiano. Han sido tremendamente nocivos para la revolución.

Si uno mira el panorama político latinoamericano, uno encuentra un factor que no ha existido en otras naciones donde ha habido un auge de los sectores populares y de la izquierda, incluso un amplio número de países en los que sectores de izquierdas han llegado al gobierno, o en la ola de una especie de andanada anti-imperialista. Colombia y Perú son la excepción, donde han habido mayor número de grupos armados en nombre de la izquierda y la revolución. Esa es la expresión del daño que han hecho a la revolución.

Yo los veo muy acorralados y en condiciones muy deplorables, principalmente por la falta de apoyo de las masas que por la acción del Estado. El apoyo popular a las FARC es cero. Hoy en día es una rareza encontrar una persona que esté de acuerdo con el camino de las FARC. Creo que la única organización que podría llegar a un acuerdo con las FARC en Colombia sería el Polo.

En algunos sectores de la izquierda occidental se sigue viendo a las FARC con un cierto halo romántico de “los últimos guerrilleros” del continente. ¿Pero no es cierto que las FARC son hoy más bien un gran obstáculo al avance de cualquier proceso revolucionario en Colombia que otra cosa?

Las FARC son la degradación absoluta. Están en el campo del fascismo en muchas cosas; eso de la amenaza personal, la extorsión, el secuestro, de las masacres colectivas, de indígenas acusados de ser colaboradores del Ejército, de la expulsión de poblaciones enteras de territorios del país, la voladura del oleoducto, la voladura de torres de energía, cosas que solo serían lícitas en medio de un conflicto armado cuando al enemigo hay que quitarle las fuentes de aprovisionamiento, pero aquí los que sufren son la población civil.

En Colombia ha sido una tragedia la subsistencia de las FARC. Si la oligarquía colombiana ha podido tener éxito en perpetuarse y en imponer medidas antidemocráticas, antipopulares y en entregar más al país, yo creo que eso lo ha facilitado las FARC. Les han dado el pretexto para asesinar a decenas de miles de luchadores populares. Algunos realmente vinculados con las FARC y otros por aprovechar el río revuelto para alegar que lo eran.

Ahora el procurador general de la República, que es del Opus Dei, acaba de abrir un proceso disciplinario contra Jorge Enrique Robledo, el senador del Polo que representa al MOIR, porque en el ordenador de Raúl Reyes apareció alguna relación. Es absurdo. Una organización que desde que nació, nació en combate contra las FARC, que la mayoría de los muertos y desaparecidos en la lucha política han sido por las FARC… y ahora resulta que nosotros también somos de las FARC.

Dentro del Polo coexisten distintas tendencias políticas de la izquierda que van desde el comunismo hasta una socialdemocracia moderada, ¿qué problemas plantea la coexistencia de corrientes tan distintas para mantener los ejes de un programa patriótico y democrático?

En el Polo incluso todavía hay organizaciones que patinan en esa discusión sobre el terrorismo. Pero ahí van, porque tomaron la decisión de romper con ellos y hay que tenerles cierta paciencia.

El principal obstáculo ha sido la injerencia de la socialdemocracia europea. Apoyó al principio con entusiasmo al Polo, un poco pensando que íbamos a ser un tentáculo de sus proyectos, y resulta que la mayoría del Polo tiene una actitud de respeto a lo que hace la socialdemocracia europea, pero que las decisiones sobre los asuntos de Colombia las tomamos nosotros. No nos las vamos a dejar imponer de nadie, por amigo y simpático que sea. Cuando hay personas que pertenecen a distintos países, tienen distintos intereses y distintos enfoques. Y esa injerencia oportunista ha sido uno de los principales obstáculo.

Además de los problemas normales. La composición de clases en una sociedad como la nuestra implica que son muy diversas las opiniones de la gente. Por ponerte un ejemplo: el proletariado colombiano no alcanza a ser el 10% de la población activa. La mayoría de la gente trabaja por cuenta propia, pequeña burguesía, pequeños campesinos, pequeño transportador, ventero ambulante… hay una inmensa cantidad de oficios que se ejercen por cuenta propia, o de empresas demasiado pequeñas con tres o cuatro trabajadores. Las grandes concentraciones obreras en Colombia son una cosa rarísima. Y las agrarias ni que decir; el banano y tal vez la palma africana tienen un peso importante de proletariado, porque ni en el café. En el café hay una combinación extraña de pequeño propietario y jornalero.

Con esta composición, las posiciones de clase que se ven reflejadas en una organización como el Polo corresponden a pequeña burguesía, o a burguesía nacional, y nosotros lo entendemos así. Es con esa gente con la que nos queremos unir. Pero desde luego manteniendo un rumbo que no nos lleve a ser una nueva frustración colombiana.

Algunas de las ideas son propias de la Revolución francesa, ya derrotada. Pero si un partido marxista-leninista, de la clase obrera, no tiene la paciencia para entender que esas ideas hay que tratarlas con un espíritu de equipo, que son contradicciones en el seno del pueblo, que son contradicciones secundarias respecto a la contradicción principal que es con el imperialismo norteamericano… pues no tendríamos oficio si no fuéramos capaces de resolver esto.

¿Cómo interpretan ustedes, desde Colombia, la llegada de Obama a la Casa Blanca? ¿Lo ven capaz de revertir el declive de EEUU tras el catastrófico legado de la era Bush y el estallido de la crisis?

Esta es una de esas respuestas que uno quisiera no dar, porque hay que tener una bola de cristal muy fina para saber el destino de esta crisis. Aunque sea por el deseo de que sea así, creo que Obama no va a ser capaz. El lío es de proporciones mayúsculas. Al igual que ustedes, nosotros venimos estudiando la crisis desde varios años atrás. Ya lo veníamos diciendo. Y si lee las publicaciones del MOIR, que la ventaja de escribir es esa, nosotros hace tres años decíamos “ojo con la crisis que viene que es de proporciones mayúsculas.

Hay como dos opiniones en el mundo. La opinión de la oligarquía financiera y de los tanques del pensamiento del neoliberalismo, y es que hacia finales del 2010 van a resolver el problema. Los hechos indican que lo que han hecho es invertir ingentes recursos en salvar al capital financiero. Una cosa que Paul Krugman decía en un artículo, que lo que está haciendo Obama es una especia de socialismo amargo, en el que si las cosas salen bien el sector financiero resuelve todos sus problemas, pero si las cosas salen mal el contribuyente paga la factura.

Por otro lado hay analistas que opinan que la crisis se puede prolongar diez o quince años. Y contemplan esa posibilidad horrorizados, porque si es así es imposible definir hacia donde se dirige el destino de la Humanidad… ya va a haber revolución.

Si la posibilidad es esta hay dos posibilidades: que la oligarquía logre sortear la situación en medio de guerras y muerte, o que emerja un movimiento popular y poderoso que vuelva a insistir en la transformación revolucionaria de la sociedad.

¿En qué medida creen que va a afectar la nueva política de Obama a las relaciones con Iberoamérica?

En un sentido negativo. Las relaciones con Bush eran muy bruscas, empujando incluso a sectores no anti-imperialistas a objetivamente apartarse del imperialismo. Durante la Guerra Fría el imperialismo norteamericano ejerció en América Latina, alternativamente, la zanahoria y el garrote. Pero ejerció mucho la zanahoria. Una frase que acuñó Francisco Mosquera, el fundador del MOIR, fue la de “extraer la miel con delicadeza”, es decir, cuidar de que no nos fuéramos para el campo soviético.

Obama va jugar ese papel. Mantener la política de saqueo imperialista, que es inevitable, pero tener cuidado en las formas políticas y en el tratamiento. Esas cosas pueden despistar durante un tiempo, pero la luna de miel de Obama con estos mandatarios latinoamericanos y los sectores populares va a durar bien poco. En el Polo tenemos una bien hacendada “obamamanía”. Pero el tiempo ya nos está dando la razón, tanto que ya hicimos pública, en nuestro periódico, nuestra posición sobre Obama.

Leí en algún medio que Obama le envió un mensaje a Netanyahu con Hillary Clinton, en su posesión, que por favor no fuera a hacer un ataque sorpresivo sobre Irán sin informarles a ellos… “hombre, tenga cuidado”. Esa es la política de Obama.

¿Creen que lo ocurrido en Honduras es una señal de lo que está por llegar, o lo que puede esperarse por parte de Obama? ¿O hay que entenderlo como un movimiento que se les ha escapado de las manos? ¿O, incluso, una tercera posibilidad no descartable: que los halcones norteamericanos hayan movido sus peones para hacer un “test de stress” a Obama, medir su capacidad de reacción y liderazgo?

Como dicen en las encuestas… “todas las anteriores”. Es difícil saber. Cierto es que es un golpe contra un mandatario que ha venido adoptando posiciones democráticas, y mucho más que algunos que se llaman de izquierdas. No creo que el Departamento de Estado lo haya organizado. Tiene más que ver con una lucha interna de la oligarquía hondureña, que es bastante derechista y reaccionaria.

Otra cosa es que a parte de declaraciones de condena, Obama va a pasar de agache.

Pero nada pasa sin que el imperialismo norteamericano lo planifique o lo consienta. Además está en el ADN de la oligarquía hondureña…

Desde luego. No fue promovido por ellos, pero ellos miran para otro lado.

En los últimos años, Iberoamérica se ha convertido en una de las puntas de lanza de la lucha antihegemonista a nivel mundial. ¿Por qué creen que ha ocurrido esto? ¿Es una percepción equivocada la que tenemos en España o realmente esta rebelión del “patio trasero” tiene un calado y unas perspectivas mucho mayores de lo que ha tenido jamás?

Así es. Lo que denominan gobiernos progresistas, alternativos y democráticos es una especie de arco iris, es muy “surtidito”, como decimos nosotros. Pero todos tienen un hilo conductor, fuerzas políticas que han logrado el control del aparato de gobierno, aunque muchos controlando el aparato de Estado, como el chavismo o lo que han avanzado Evo y Correa. Han logrado capturar el Gobierno sobre una especia de avalancha de rebeldía contra la política neoliberal impuesta sobre los países de América Latina de manera uniforme, a finales de los 80, principios de los 90. Los efectos han sido desastrosos sobre las economías; se ha destruido la producción agropecuaria, la industrial, el margen de maniobra de los Estados, ha crecido la deuda. Recuerda que toda esa política neoliberal se implementó como una salida al sobreendeudamiento. Y lo curioso es el caso de Colombia, que cuando empezó la apertura debía 17.000 millones de dólares, hoy pasamos de 45.000 millones de dólares en deuda externa. No hemos resuelto el problema, sino que se ha agravado.

Pero, ¿por qué ha sido posible que cuaje la rebelión?

La población se ha empobrecido de manera impresionante. En Colombia, el 20% más rico de la población consumían, en el año 94, 16 veces más que los dos deciles más pobres de la población. Y hoy esa misma proporción es 22 veces más. La desigualdad se ha profundizado ha niveles inconmensurables de saqueo. Y eso es evidente que tiene que producir resistencia. Y esas movilizaciones han logrado que sectores democráticos de la izquierda o con diferencias con el imperialismo, accedan al control de los gobiernos.

La mayoría de ellos hacen parte del proyecto que estamos impulsando en Colombia y que forman un frente amplio y antiimperialista.

¿No consideráis que ha sido decisivo el punto de inflexión que marca la caída del Muro de Berlín, la desaparición del yugo soviético sobre los movimientos revolucionarios, para que pudiera darse ese proceso?

No lo había pensado desde ese punto de vista. Quizás al final de la Guerra Fría se abre un espacio para eso. Yo te hablo de un periodo en el que EEUU impulsó de una manera muy fuerte una política que ellos denominaron de “seguridad nacional”. Que consistía en tener el control férreo de todos los ejércitos de los países de América Latina. Todos los generales latinoamericanos fueron educados en las academias de Washington, o en el Canal de Panamá en la división que tenía allí el ejército norteamericano. Al acabar la Guerra Fría es evidente que había más tolerancia con los políticos que tenían algún reparo con la política imperialista. En ese sentido el final de la Guerra Fría significó un grave sufrimiento del pueblo latinoamericano, porque la cierta libertad que se nos daba era el precio de las materias primas. Desde aquí es difícil apreciarlo, pero Colombia es un país que llegó a depender en un 80% del comercio exterior del café. Y existía un pacto a nivel de precios movido por EEUU. Para hundir la economía colombiana y evitar el crecimiento de las fuerzas prosoviéticas en Colombia, se nos pagaba el café a 1,20 dólares. Acabada la Guerra Fría hemos llegado a vender a 25 cts. Pero por otro lado hay una especie de margen porque ya no está el rival soviético.

Te lo preguntaba por lo que has dicho sobre los países en los que se ha desarrollado más el terrorismo, secuestrando a sectores de la izquierda de trayectoria prosoviética…

Claro. Cuando el enemigo ya no está, se ha tenido cierta tolerancia con los movimientos que han sido la base.

Dentro de este, por llamarlo así, Frente Antihegemonista Iberoamericano existen sin embargo distintas tendencias, en no pocos aspectos contradictorios. Y con dos ejes claramente delimitados y atravesados también por planteamientos contradictorios. Uno en torno al triángulo Venezuela-Bolivia-Ecuador y otro que gira en torno al gigante regional brasileño. ¿Hasta qué punto la línea dominante en Brasil no está hoy recorrida por una tensión entre, por un lado, ganar autonomía de Washington y, por el otro, buscar algún tipo de acuerdo con EEUU para repartirse “áreas de influencia” en el continente?

La situación de Lula tiene esa particularidad. Ha logrado establecer un control estatal en alianza con la gran burguesía paulista. Y eso hace que tengan una relación conflictiva pero armónica con el Imperialismo. Al fin y al cabo la naturaleza de la gran burguesía paulista es la misma que la de la burguesía imperialista. Obran con la misma lógica; tienen las misma concepciones frente al Estado, frente a las privatizaciones. Pero frente al mercado interno la burguesía paulista a tenido una posición de defensa, también con sus mercados periféricos.

El Mercosur, que es un pacto comercial de Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil, ha jugado al rededor del eje de los intereses de la gran burguesía paulista. Aquí está el doble papel: Lula mantiene posiciones autónomas en algunos aspectos importantes, como la soberanía de las naciones con el Imperialismo norteamericano, pero en el interior juega con una política contraria a los intereses de la clase obrera. A nuestro juicio, hoy todavía es posible pensar que el PT, y el sector de Lula en el PT puedan ser parte de este sector antiimperialista. Pero los acontecimientos son muy ágiles, y puede acabar en un campo o en el otro cuando se agudicen las contradicciones que van a surgir a medida que la crisis se profundice y tengan que tomar posición.

No sabemos. Hay que estar preparado para todo. Hay que saberla jugar en el terreno en la que nos la ponga. Porque la toma del gobiernos por sectores democráticos y progresistas, no es una toma del poder por sectores populares; hay unas constituciones, unos ejércitos. Lo de Honduras llama a la reflexión: qué tan importante es tener un Presidente, digamos, alternativo, indudablemente. Y puede servir de palanca para un proyecto de control del poder del Estado. Pero el poder del Estado no es la Presidencia de la República. Eso es una ficción que no podemos perder de vista, porque sino nos diluimos en ese liberalismo que emerge de todas estas posiciones pequeño-burguesas.

Profundas tendencias de cambio recorren hoy el tablero mundial. De todas ellas, quizás la más importante sea la aparición de lo que se ha dado en llamar los países emergentes. ¿Hasta qué punto consideran ustedes que este nuevo fenómeno está provocando, o está creando las condiciones para provocar sensibles cambios en la distribución del poder mundial?

Los hechos están avanzando en ese sentido. En Europa se notan actitudes, hasta en la derecha, de frenar a EEUU. Después de que cayó la URSS el mundo se volvió unipolar, y ahora ha vuelto ha ser multipolar. EEUU es el principal explotador, pero hay otra serie poderes de contrapesos al poder. La misma Europa, China e India, Rusia, en América Latina, Brasil-Argentina… es una cosa complicada para el Imperialismo y favorable para la lucha de los pueblos.

El centro estratégico del mundo está pasando del Atlántico al Pacífico, de Occidente a Oriente, de Europa a Asia. Y dentro de ésta, la emergencia de China constituye el pivote en torno al cual gira todo este cambio de equilibrios mundiales. Muchos hablan ahora, en los países en vías de desarrollo, de “seguir el modelo chino”, enfrentando el llamado “consenso de Beijing” al consenso de Washington. ¿Pero no creen ustedes que precisamente una enseñanza valiosa de los últimos 30 años,  es que cada país, pueblo y organización debe trazar su propio camino, sin copiar miméticamente modelos exteriores?

Copiar es una de las cosas más nocivas para los procesos de transformación. En la Historia de la Humanidad las copias de modelos extranjeros siempre han sido un fracaso. Las transformaciones sociales tienen que concentrar las realidades nacionales. Cada proceso revolucionaria tiene sus particularidades. Hablar de que hay que hacer lo que han hecho los chinos es un poco lunático. Porque la realidad china cuando Mao dirigió la revolución era una, hoy es otra. Hoy en China van a editar otra revolución, otra Gran Marcha ante la involución del socialismo en China. Y si algún radical se atreve a defender el modelo chino… ahora es un modelo para los chinos, y para el capitalismo de Estado que han implementado en China.

Nosotros hemos tenido muy buenas relaciones con el PCCh, que afortunadamente lograron que fuera en pie de igualdad, en ese momento. Como dato simpático, contarles que al fundador del MOIR, que desafortunadamente ya falleció, le lograron ofrecer los chinos algún tipo de ayuda material para nuestra actividad. Pero con mucho tino, la dirección del Partido dijo que no, que muchas gracias, pero nosotros no queremos ser financiados por otros. Y ahora mira qué bueno poder que hayamos podido decir eso, no depender de nadie, y poder decir hoy que en China traicionaron la revolución, hoy son un bastión de la resistencia antiimperialista con otra connotación, no es el proletariado el que está resistiendo, es una burguesía estatal establecida en el Partido Comunista Chino, pero está dando la batalla antiimperialista y en eso los valoramos. No tenemos reparo en que como traicionaron la revolución entonces no les volvemos a hablar, no, que viva lo que hagan contra el Imperialismo.

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Acerca de joanencunyat

Director de la revista cultural Foros21. Redactor Jefe de Cultura y Director de Comunicación en De Verdad Digital. Jefe de sección en la revista Chispas. Director del Comité de Relaciones de Unificación Comunista de España

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