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Iberoamérica

Sixto Pereira (Tekojoja): “El cambio en Paraguay no se detiene”

Sixto Pereira es un dirigente campesino, senador del Partido Popular Tekojoja, una de las fuerzas paraguayas que llevaron junto a la Alianza Patriótica por el Cambio – formado por ocho organizaciones patrióticas, socialdemócratas y democristianas del centro y la izquierda -, a Fernando Lugo – ex-obispo católico – a la Presidencia de Paraguay. En las elecciones municipales del 2010 se formó el Espacio Unitario – Congreso Popular, en el que Tekojoja se unió a otras seis organizaciones marxistas y revolucionarias, para formar después el Frente Guasu – “amplio” en guaraní – con Alianza Patriótica por el Cambio. Un proceso de formación de “Frente Amplio” que se viene repitiendo en la mayoría de países latinoamericanos que, aún con profundas diferencias ideológicas, coinciden en haber conquistado gobiernos democráticos, patrióticos y populares, defendiendo la soberanía nacional frente a las imposiciones norteamericanas, a través del FMI y de gobiernos históricamente títeres.

¿Cuál es el balance después de más de un año de gobierno de Fernando Lugo?

El mayor éxito es haber desplazado a la cúpula mafiosa del Partido Colorado con más de 70 años de destrucción de la institucionalidad. Pero el mayor aporte es que el apoyo de la candidatura de Fernando Lugo fue construido por la ciudadanía, organizada o no, pero desencantada de la destrucción de las instituciones, de la partidización del poder judicial, de la corrupción e impunidad en todas las esferas del Estado, de la destrucción de la policía nacional, de las Fuerzas Armadas totalmente partidizadas y desvirtuado su papel interno y externo de defender la soberanía nacional…

¿Pero, entonces, es clave la transformación y depuración del Poder Judicial y de las Fuerzas Armadas?

Ese ha sido un avance importante, en cuanto a los cuadros militares que hagan por recuperar la institucionalidad y en cuanto al saneamiento del Poder Judicial, tanto de los miembros de la Corte Suprema de Justicia como del Consejo de la Magistratura que en gran medida tiene el poder decidir los cambios en los jueces.

Cuando se ha empezado a querer recuperar la institucionalidad todos los “desmamantados”, como les llamo, se han puesto a cacarear. Su estrategia es la agitación para recapturar el Gobierno. La contrapartida es que no tienen cabida ni aceptación en los movimientos sociales, ciudadanos y de izquierdas que apoyan la profundización de las transformaciones económicas, políticas y sociales.

¿Cómo observan el golpe de Estado en Honduras estando ustedes en el inicio de un proceso de cambio popular?

La propia oligarquía paraguaya es una de las más retrógradas de la región y frente a ella este proceso no es un proceso socialista sino de recuperación de la institucionalidad, de lucha contra la corrupción, la impunidad, de volver a la legalidad, y aceptar la coexistencia del pluralismo ideológico y político. Lo que ocurrió en Honduras es una llamada de atención, una alerta a todos los países democráticos en los que la izquierda con la derecha confrontan proyectos políticos, sociales y económicos antagónicos. Dentro de la legalidad burguesa los confrontan para que se produzcan avances en la región. En nuestro país hay un debate en torno a dónde deben destinarse los presupuestos, sin embargo en el propio Congreso Nacional, hasta ahora controlado en un 80% por los grandes grupos económicos, hay recortes a las medidas que propone el Ejecutivo. La propia burguesía no tiene condiciones para convivir con la democracia.

Ustedes diferencian, respecto al pasado, entre la línea del gobierno de Lula y la intervención norteamericana, ¿es una línea de alianza y colaboración mutua?

Efectivamente. Es una avance unilateral con Brasil, democráticamente planteado en nuestro país y de apoyo interno de muchas organizaciones brasileñas a la reivindicación histórica de Paraguay. Del mismo modo ocurrió en el MercoSur. Eso es lo que ha permitido avanzar en la recuperación de la soberanía energética. Hay que entender que el entreguismo de administraciones anteriores es de más del 90% con el gobierno brasileño. La relación siempre fue unipolar e impuesta por el gobierno de Washington. En ese sentido el gobierno de Paraguay mantiene ahora buenas relaciones con el gobierno de EEUU, con el mundo árabe, con organizaciones fraternas de la región…

¿Cuáles son los avances en la política agraria?. En los años previos al gobierno del Presidente Lugo se produjeron hasta 79 asesinatos de campesinos en el proceso de ocupación de tierras…

Esta es alguna de las cuestiones difíciles en este proceso. El Gobierno en algunos casos empezó a través de una coaligación institucional a recuperar las tierras públicas mal adjudicadas en manos de colonos brasileños, y cuando por decreto el Gobierno empezó a recopilar todas la leyes ambientales, la manipulación de agro-tóxicos, hubo una gran revuelta de estos grupos económicos y sus parlamentarios impidiendo que se puedan aplicar medidas paliativas. Pero también se planteó el impuesto sobre la renta personal, el que más acumula riqueza tiene que aportar más al “fisco”… todo esto fue rechazado. Con la policía fragmentada, partidizada y controlada por grupos mafiosos ha sido muy difícil. Ha habido momentos de mucha represión.

Pero hay que reivindicar la madurez y la altura política de los movimientos campesinos, sociales y de izquierdas para entender qué significa esto y no plantearse medidas de provocación ni ruptura del proceso político. Esta madurez es la que sostiene el proceso político paraguayo.

 ¿Quiénes están interesados en el “juicio político” al Presidente Lugo?

El proceso político paraguayo pasó por más de 30 años de dictadura militar; desde un posicionamiento anti-comunista no se permitió el desarrollo de los movimientos populares. Desde la caída en el 89 de la dictadura es un proceso no de transición sino que son 20 años de “no-dictadura” pero de una entrega del Estado paraguayo a las políticas neoliberales, garantizándole todas las medidas jurídicas y políticas a los grandes grupos económicos, que provocó la mayor latifundización y producción extensiva de la soja sin ningún control tributario, jurídico, ni ambiental.

Este es el poder real aglutinado en la Unión de Gremios de Paraguay – UGP – donde los ganaderos, los sojeros, los importadores, los financieros… son los que marcan también desde la sombra la agenda de las empresas de comunicación; y con el brazo político institucional en el Congreso, el Poder Judicial. Es desde estas instancias desde las que se impone ahora el famoso juicio político al Presidente Fernando Lugo, para el que no hay argumentos políticos ninguno.

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Acerca de joanencunyat

Director de la revista cultural Foros21. Redactor Jefe de Cultura y Director de Comunicación en De Verdad Digital. Jefe de sección en la revista Chispas. Director del Comité de Relaciones de Unificación Comunista de España

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