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Música

La Habitación Roja (Pau Roca): “¿Por qué hay que pagar las mariscadas de los directivos de las compañías?”

La Habitación Roja es ya un grupo veterano de los circuitos españoles. Nacido en 1995 en la localidad valenciana de L’Eliana, se han convertido en un referente de los circuitos. Después del desgaste de los 80 y del viaje a “los infiernos de la orfandad” de los 90, surge una hornada de grupos sin padrinos “a lo Tierno Galván”, ni demonios que expiar a través de la degradación. Aunque no parten de cero lo parece, porque sus padres – musicales – los han abandonado. Años después, como todos, se han dado cuenta de que eran adoptados y que sus progenitores siguen en la carretera. Igual que ahora, grupos y artistas criados sobre los escenarios han sido capaces de esquivar el dogal del “triunfa o muere” y depender solo de su público. Pau Roca es el guitarrista de La Habitación Roja.

¿Por qué habéis decidido reeditar los cuatro primeros álbumes?

Porque los discos se han ido descatalogando. Cualquiera que quisiera comprarlos ya no los encontraba. Y ya que nos poníamos, aprovechamos para poner un poco de orden y, como también lo permitía el formato, hemos puesto maquetas e inéditos. La verdad es que ha primado el “completismo” a la calidad. Si haces un descarte es porque hay canciones mejores, pero es como cuando se encuentra un escrito inédito de un escritor… hemos tenido ese debate y al final hemos decidido que el factor “histórico” prime sobre la calidad.

¿Reunir a toda familia?

Si. Aunque algunas te gusten más o menos, son todas hijas tuyas.

Son 15 años de música, expresión de una realidad abundante, un grupo que no es aupado sino que se basa en los circuitos, la gente que os sigue y la voluntad y gusto por la música…

Quizás si alguien nos hubiera dicho que para sacar nuestro disco teníamos que hacer esto o lo otro, no hubiéramos tenido una trayectoria tan larga. Son cosas que queman mucho. Acabas haciendo canciones por otras razones.

Gracias al tipo de público hemos podido hacer lo que hemos querido. Hay una minoría que te permite mantenerte y es un lujo, porque hay muchos grupos.

¿Cuál es vuestro público?

Somos muchos grupos de estilos diferentes que hay que buscarlos si los quieres. Es un tipo de público que implica cierta inquietud, muy agradecido. Te puedes permitir, por ejemplo, sacar una canción de doce minutos porque te apetece, y eso es un gusto. Conozco grupos que están sometidos a que “esto tiene que sonar así” y es un infierno.

¿A la vieja usanza? “oye has escuchado a esta gente… ¡si, hombre los de L’Eliana!.”

Claro. Eso también hace que las cosas no sean forzadas. Si no ocurre que te saltas etapas que son importantes para el crecimiento en la música. Ganártelo para aprender y disfrutar de lo que realmente implica la música. A mi me gusta viajar, me gusta comer, conocer ciudades distintas… labrarte el camino de tu carrera.

Esto te permite evolucionar como grupo: un público incondicional que espera con impaciencia el próximo disco y unas discográficas de gente como nosotros que nos permite presentar las canciones que queremos y cuando queremos.

Es increíble que las discográficas independientes produzcan el 80% de la música y no puedan ocupar más del 15% del mercado…

Además es gente que curra mucho. Cuando se hace balance de una época como los 90 te das cuenta que los mejores discos los han sacado compañías independientes. Nosotros estamos muy a gusto, no tenemos ni contrato. Al final te repartes el trabajo, y todo el mundo arrima el hombro.

Lo que pasa es que en España es a lo bestia. Siempre he pensado que alguien que compra mi disco no tiene por qué pagar las mariscadas de los directivos de las compañías. Que vaya a otro sitio el dinero.

Ahora lo que pasa es que los pocos artistas que vivían de los royalties se tienen que tirar a la carretera para vivir de los conciertos. ¿No crees que la gente reconoce eso, que un artista, al margen de que deba cobrar sus derechos, no viva de rentas, de algo que grabó un día, sino del trabajo directo, del concierto?

Recuerdo una conversación cuando estábamos grabando en Chicago con Steve Albini, en la que hablábamos de que realmente es nuevo lo de los discos. Realmente la música ha podido grabarse en los últimos años; los grupos siempre han tocado en directo. ¿Qué ahora puede grabarse?, ¡estupendo!, pero realmente somos trovadores, y ya está.

Yo entiendo a las compañías, pero ahora de repente se puede bajar la música por Internet, pues apáñate y busca otro formato. Nosotros hemos podido ir a México cuatro veces gracias a Internet. Hay que dejar de llorar y sacar lo bueno que tiene todo esto. Es un sueño que una canción tuya llegue tan lejos.

Pero en directo, y más en los conciertos de circuito, las canciones se someten al “fuego” del público, y tienen que cambiar, ¿no?

Sí, tenemos un ejemplo reciente con una nueva canción. La tuvimos que cambiar porque tocándola en directo nos dimos cuenta que funciona mejor mucho más rápido. Además realmente nosotros nunca hemos vivido de las ventas: está la distribuidora, las tiendas…

Vosotros nacéis en los 90, en un momento en el que está agotándose la línea de la degradación, el grunge, “este mundo no nos gusta, ¡viva la autodestrucción!”.

Sí, pero nuestra música ha salido de forma muy natural. Cuando pasa el tiempo y haces balance te das cuenta de cómo has ido cambiando…

Hasta ahora habéis tocado “a pelo”, pero estáis introduciendo nuevos instrumentos, ¿no?

Sí. Bueno, dependiendo del sitio vamos a llevar teclados y una viola.

Yo también estoy trabajando con otro grupo que funciona con percusiones, viola y guitarra española. Grabamos en directo y nos permite probar otro tipo de cosas.

Pero La Habitación Roja habéis huido de “alharacas” que despistaran del tema principal o de la sonoridad que queríais crear con la canción…

No funcionamos con un dogma, pero cuando hemos probado otras cosas realmente no han funcionado con La Habitación Roja. Encontramos un ritmo al que le intentamos meter otras cosas y al final solo funciona si los arreglos están para apoyar la canción, y no al revés. La verdad es que ha mandado la realidad sobre nosotros, no ha sido buscado.

¿Y el buscar letras costumbristas en torno a lo sencillo y cotidiano?

Lo mismo. Cuando hemos intentado romper con esas coordenadas no ha funcionado. Hay reivindicaciones que son un pastiche y nosotros hemos procurado meter realidad social pero con mucho cuidado. No se puede forzar la música y el ritmo por una letra porque no sale bien.

Me comentabas que estás también trabajando en otros proyectos…

He sacado un disco con Fantasma #3 – con Sergio Vinadé, de Tachenko y El Niño Gusano -, dos discos con Electra – con Natalia Quintanal, de Nosoträsh -, y ahora estoy en otro proyecto en el que cantamos en catalán, veremos como funciona. Tampoco quiero forzar a La Habitación Roja a hacer lo que no es, prefiero hacerlo con otra formación.

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Acerca de joanencunyat

Director de la revista cultural Foros21. Redactor Jefe de Cultura y Director de Comunicación en De Verdad Digital. Jefe de sección en la revista Chispas. Director del Comité de Relaciones de Unificación Comunista de España

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