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Música

La Shica: “La Copla refleja lo que fuimos y cómo seguimos siendo”

Entrevisté a Elsa en diciembre del 2010, tras la presentación de Supercop, y la participación en Mujeres de agua, ambos con Javier Limón. Elsa recita, canta, susurra con mimo y se deja llevar a coros, palmas, jondos y jaleos. Dice que no quiere encasillarse en los dejes flamencos, ni en los amores de la copla, pero hay terrenos que cuando los pisas no hay manera de sacar los pies fuera.

Hablando de lanzarte con este disco has dicho que querías ver todo lo que pueden dar los frutos de esta tierra… ¿a qué te refieres?

Me refiero a que la Copla es un género que está muy encasillado y atascado en el pasado, y la música que nace de aquí no tiene por qué pararse. Las folclóricas de hoy ya somos de otra manera. Hasta la gente que hace flamenco ya no es como antes. Todo cambia y evoluciona, porque además tenemos acceso a escuchar de todo y eso ya forma parte de ti.

Recientemente el bailarín Miguel Ángel Berna me decía en una entrevista que considera al hip hop como el “folclore del siglo XXI”, hablando de EEUU, entendiendo el folclore como lo popular, que nace del pueblo y sus tradiciones…

Claro, ¡que no se muera!. Hay que evolucionar en base a nuestras raíces. A veces parece que quisiéramos desligarnos de lo que somos, y ésta es una música especial, nuestra, que refleja nuestra forma de ser, lo que fuimos y cómo seguimos siendo en muchos aspectos.

Entonces, ¿no entiendes el folclore como una conservación?

Sobretodo no lo entiendo como un castigo. “¡De aquí no te puedes salir!”, ¡qué coñazo!. Eso pasa en cualquier música, siempre hay puristas tocando las narices. Hay que aprender de los mayores, pero hay gente muy mayor que ha entendido que no estoy haciendo flamenco porque no lo busco. No se parece a las coplas de Mari Fe porque no voy ahí, ni soy ella, ni tengo interés en serlo; ya lo hizo ella superbien. Hay gente que tiene la cabeza abierta y ve lo bueno que hay en lo que haces, que no quieres hacer copla, ni flamenco, ni cantar por soleares. Escucho cosas muy antiguas, pero no las hago.

He oído que durante la grabación de este disco has estado escuchando a Los Chichos…

Pero esos no son puros, son los primeros que se lanzaron… Los Chichos, Los Chunguitos… ¡a saco!. Me gustan muchísimo.

Es que es importante que nuestra música nunca muera, aunque hubo un momento en que pareció que pasaba. Todo lo que sonaba era yanki. Y eso no puede ser. Es como si dejáramos de fabricar jamones. ¡Cómo vas a dejar de hacer jamones porque hayan hamburguesas!… tu jamón, y tu puchero.

Luego llegaron fieras como Martirio…

Y que se quedó sola. Era la friki de la peineta de los huevos fritos. Cuando no estaba de moda, ella estaba allí. Ahora por suerte está Buika, Miguel Poveda, Pastora Soler, Diana Navarro… cada uno a su estilo, pero se quiere cantar otra vez. Y a la gente que parece que no le interesa, luego le gusta, porque es imposible no vibrar con ella. ¡Es nuestra historia!

¿Y cuáles son las raíces que te has traído de Ceuta?

En Ceuta no hay una música típica. Es un sitio complicado que está entre dos culturas. Te llega todo lo de Andalucía y el mundo árabe, que está presente en toda nuestra cultura y nos dieron tantas cosas buenas.

Un privilegio, entonces, ser ceutí y estar entre dos mundos…

Privilegio… no lo se. Es complicado aceptar la verdadera identidad que hay en esa fusión, que no se cómo llamarlo. No es como en la península donde hay gente de otras partes desde hace poco. Yo iba al cole con negros e hindúes, y hace mucho que no voy al cole. Es una suerte pero también te desubica, porque no sabes a dónde perteneces. Habrá gente que lo tenga muy claro pero yo tengo la sensación de no saber exactamente de dónde soy. Hay muchísimas cosas típicas de la ciudad, pero también negros, hindúes y musulmanes.

 ¿Es una valentía lanzarse con este disco?

Sí, pero no por lo que haya hecho en este disco, sino por mostrarse. Eso siempre da mucho miedo, sobre todo cuando no va con unos cánones y unas reglas. No creas que pienso que he inventado la pólvora o algo así. Es más que no está dentro del flamenco ni está fuera, ni dentro de la copla ni fuera. Y eso es lo que hago y creo en ello… mientras sea verdad, claro.

Yo he intentado hacer coplas, te lo juro, ¿eh?… centrarme y ¡vamos!. Pero es mentira si me centro. Si yo te hago unos “Ojos Verdes” con unos arreglos… ¡es que no es verdad!, ni voy a caballo, ni nada de eso. Solo escucho copla, y me gustan Lola Flores y Byörk, que no tienen nada que ver.

¿Cuál es el rap de “pata negra”, el de aquí?

Es que se rapea de toda la vida. Lo que pasa es que no se le llamaba así. Las sevillanas de Lebrija son rappeadas. El flamenco tiene mucho en común con esta música porque lo más importante es la rítmica, tener soniquete o “flow”, que se dice en el rap, y es lo mismo dicho de manera diferente. Han habido miles de cantaores y cantaoras que no cantaban, sino que jugaban con la rítmica y las palabras. Diego Carrasco es de los más actuales, pero Lola Flores ya lo hacía, y miles de gitanitas. Siempre se ha hecho y lo que pasa es que no se le llamaba de ninguna manera, está dentro del cante.

¿Y cómo se empieza a cantar “por casualidad”?

La cosa es que yo me puse a estudiar y no tenía idea de que esto fuese tan deprisa. Me subí con la idea de “vamos a hacer un bolo a ver qué pasa”, pero no tenía pensado ir pa’lante, porque es algo muy difícil y yo no tenía trabajo como cantante. Me sabía tres canciones y me subí. Y resulta que funcionó. Sobretodo me funcionó a mi, me sentía libre. A partir de ahí decidí que a tomar por culo el baile y que no me llamase nadie para trabajar como bailaora. Lo intuía pero no sabía que podía ser cantante, y menos tan deprisa.

Sin embargo el baile está integrado en todo lo que haces…

Porque no entiendo el escenario sin bailar. Sería muy raro. Con lo que hago con Javier Limón no bailo, solo canto, y para mi es rarísimo. Es como si estuviera coja.

Cada vez más la base de los artistas es el directo, aunque realmente siempre lo ha sido. Pero parece que a ti se te hace raro meterte en un estudio, ¿no?

El disco lo grabas un día, y lo sientes como ese día, pero tu relación con las canciones va evolucionando y las vas interpretando de diferente manera, porque vas entendiendo la canción de otra forma. Es una cosa muy rara lo de los discos. Seguramente la gente que lleva haciendo música desde siempre tiene otra relación con el disco, pero a mi me parece una cosa rara, me cuesta, y me parece un especie de perversión. Es bonito porque es un documento que queda, incluso para cuando esa persona no está, pero no se si la música está hecha para esto.

Pero un disco es como una fotografía que puedes volver a ver una y otra vez…

Ya, pero la música es algo vivo que cambia constantemente. Yo hago lo del disco porque se hace y por la necesidad, pero no se si lo haría si fuera por mi. Está bien porque te obliga a trabajar las canciones cuidándolas mucho y aprendes mucho en las grabaciones, pero yo me lo saltaría.

Yo acabo los concierto como nueva, son como un chute de energía. Cuando hay “feedback”, claro. Tú estás dando un montón de emociones y energía, pero todo eso rebota. Para mi es como vitaminas revitalizantes.

Luego hay ciertas cosas que yo solo las se contar con el cuerpo, ciertas movidas que no se expresarlas con palabras, que no puedo trabajarlas de otra manera que no sea bailando… las suelto y no se cómo ponerle palabras, ni explicarlo, ni escribirlo, ni cantarlo. Son cosas que solo pueden salir afuera a través del cuerpo.

¿Cómo ha sido el trabajo con Javier Limón?

Muy guay, muy fácil e ilusionante. Es lo que tiene trabajar con Javier. La verdad es que te metes en el estudio y te cagas, porque nadie te sonríe, ni te aplaude, ni se emociona. Estás sola escuchándote y da mucho miedo… como escuchando voces que dicen “eres muy fea… cantas muy mal… esto es una mierda”, pero con Javier es fácil, porque trata de meterte en tu sonido y con tus limitaciones. Te lleva muy bien porque tiene mucho sentido del humor y mucha ilusión por cada trabajo que hace.

¿Vas a rodar por el mundo?

Por todos “laos”. Si por algo te dedicas a esto es por viajar, conocer las reacciones diferentes en cada sitio, con qué canciones, con qué emociones… esto es como el Risk, hay que poner fichitas en todas partes.

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Acerca de joanencunyat

Director de la revista cultural Foros21. Redactor Jefe de Cultura y Director de Comunicación en De Verdad Digital. Jefe de sección en la revista Chispas. Director del Comité de Relaciones de Unificación Comunista de España

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