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Iker Azkoitia: “Libre”

Iker Azkoitia: “Libre”

En agosto del 2012 entrevisté a Iker Azkoitia, un actor, director, escritor y músico, entonces, de 25 años, nacido en Aretxabaleta (Guipúzcoa). Seis años antes arrancó participando en el casting para protagonizar El camino de los ingleses, de Antonio Banderas. Estudió Publicidad y Relaciones públicas en Bilbao y arte dramático en Nueva York, y después en Madrid. Allí puso en marcha Moebius Films, y escribió y dirigió su primer cortometraje, Libre, del que también ha compuesto la banda sonora. El corto se rodó durante cinco días en Madrid con un equipo de 16 personas y un presupuesto de 700 euros.  Fue un rotundo éxito, más teniendo en cuenta las condiciones, y la razón de la entrevista. Desde entonces su trayectoria es meteórica… e independiente.

1_AoimK2Sacar adelante una obra que tiene éxito con poco presupuesto, ¿crees que pone de manifiesto que las cosas están cambiando y que se abre una grieta en el monopolio de la producción artística?

Últimamente la forma de hacer cine ha cambiado mucho. Se han abaratado los medios, con cámaras digitales que antes valían mucho dinero es mucho más fácil conseguir una mayor calidad técnica. En ese sentido, la producción se ha democratizado, porque se puede hacer cine con menos recursos. El resultado depende del esfuerzo, el trabajo y el entusiasmo que le ponga cada miembro del equipo técnico y artístico, porque el cine y el teatro es un trabajo en equipo, y sin el esfuerzo de todos es imposible.

Tú te has lanzado con productora propia, un camino que están emprendiendo cientos de artistas. Entiendo que os ocupáis de aspectos de la producción que se salen de lo artístico, ¿como lo llevas?, ¿son un inconveniente o te permite valorar de otra manera tu trabajo?

La verdad, una cosa que solemos comentar, mis socias Natalia Sprenger, Marta Arrabal y yo, es que ponerte en la piel de otro profesional te hace valorar mucho más la profesión. Cuando haces el trabajo de actor estás totalmente enfocado en el personaje, la situación, en trabajar el conflicto, la relación y perseguir su objetivo. Pero cuando además desempeñas otras labores, como el guión o la dirección, respetas y valoras mucho más el trabajo de los demás y adquieres un conocimiento más extenso y global a la hora de poner en pie una nueva historia. Para mí ha sido muy complicado dirigir y actuar al mismo tiempo, es como partirte la cabeza en dos, o como Natalia Sprenger, que compaginó su trabajo como actriz con el de dirección de producción y ayudante de dirección.

Lo de la productora (www.moebiusfilms.es), en realidad somos una asociación porque no teníamos el capital suficiente para crear una empresa cinematográfica, se trata de crear nuestras propias oportunidades y trabajar nuestras ideas ante la dificultad de meter la cabeza como actores en el mundo laboral. Los tres creamos historias y las distribuimos una vez rodadas y montadas. Marta gestiona la asociación, yo me encargo de la comunicación y diseño web y Natalia es genial en trabajos de producción, aglutinando los recursos y técnicos necesarios para los proyectos. De hecho contamos con una pequeña red de colaboradores para nuestros proyectos.

Es una fórmula muy efectiva con la que hemos empezado a funcionar, incluso en esta situación crítica e incierta que están viviendo el sector audiovisual y teatral, más ahora con la subida del IVA. Están acabando con el sistema tradicional de consumo y va a ser imposible acudir a las salas a ver cine o teatro. Pero no pensamos tirar la toalla.

Nuestro primer trabajo fue “Libre” (www.libretheshortfilm.com). Luego vino “Gatos”, dirigido por Natalia Sprenger y grabado con una cámara Red One Panavisión. Nuestro próximo proyecto es un largometraje, que se llama “En la ciudad de los gatos” (www.enlaciudaddelosgatos.com). De hecho “Gatos” es una de las cinco historias que componen la película. Natalia y yo estuvimos en la Berlinale buscando coproducción alemana. Seguimos buscando financiar el proyecto y con el corto tenemos una pequeña muestra de lo que podría ser la película. Y mientras con la productora distribuimos los 4fd198_c692c9dc873046d7a81b5022868ea6e5proyectos por festivales nacionales e internacionales, que es uno de los trabajos más pesados; hay que leerse las bases, rellenar la información, hacer las copias y organizar los envíos.

La independencia económica permite inevitablemente independencia y libertad en los contenidos, y por lo tanto que se expresen cosas y de una forma que sería imposible de otra manera…

Tienes toda la razón. Cuando estuvimos en Berlín, hablando con las productoras, nos dimos cuenta de lo que pasa a un nivel más alto. Tú tienes un guión, pero luego están los cambios que te van a pedir para realizar el proyecto, para poder distribuirlo en salas comerciales. Si dirigimos y producimos nuestras historias, estaremos contando lo que queremos contar, sin cortapisas.

Respecto a “Libre”, hay una cadencia en todo el corto, un ritmo que al final se acelera y se resuelve de forma inesperada, casi podría hablarse de dos cortos diferentes que consigues entrelazar, como un macguffin, una historia de conflictos familiares y concepciones del modelo familiar y de relaciones que esconden la tragedia. ¿Lo buscaste o surgió a medida que construíais la historia?

Es buscado. Desde el principio tuve la duda de cómo trabajar lo explícito y lo implícito, la línea entre dar la información al espectador o trabajar el guión lo más sutilmente posible para que sea el espectador el que imagine y elabore su historia. Lo concebí como un corto para verlo dos veces y sacar lecturas diferentes.

Me ha pasado que gente que lo ha visto, en la última parte en la que se acelera la historia, cuando los hermanos se reencuentran en la salida del cementerio y el padre entra en la comisaría, no se dieron cuenta de que era un cementerio o una comisaría. A lo largo de todo el corto se van escapando detalles que te pueden ayudar a construir la historia de una forma o de otra. Por ejemplo, la mezcla entre las líneas temporales ha creado confusión en los espectadores y cada persona lo entiende a su manera, que era lo que yo también buscaba. Hay una que sucede unos años antes, con el padre en el taxi, con la taxista, y otra, la de los hijos, que sucede años más tarde. Hay espectadores que no lo han entendido así, pero no me preocupa, porque lo que me interesa es que el espectador piense y se emocione. Aunque no comprenda bien el drama familiar, se emocione.

Sinceramente, yo no había entendido que en la escena de los dos hermanos al final estaban en un cementerio, lo que casi es mejor, pero no cambia la intensidad de la historia. En definitiva, desnudar la emoción, descarnar las formas para dejarlo en manos del espectador…

4fd198_386a860f0025a83068b4242f0ec4d451Exactamente. Se trataba de contar una historia sobre el maltrato y sus consecuencias, pero, en este caso, prescindiendo de la figura de la mujer maltratada. Quería acercarme a la historia con mucho respeto, pero sin entrar en prejuicios y buscando la situación límite del marido, la locura… Nosotros, entre los actores, tenemos nuestra versión de la historia, pero no la vamos a desvelar.

Luego está la historia de una familia rota, y quise indagar en las consecuencias cogiendo el punto de vista de los hijos en el futuro, y de cómo se enfrentan a lo que pasó. En realidad, el papel de la mujer lo recupero con la taxista. Aquella escena en la que el hombre le dice, casi ausente, que se quite el anillo, y sin saberlo está cambiando la vida de la taxista. Con el final del anillo quise reflejar la capacidad de la mujer para cambiar su vida frente a los estereotipos y prejuicios sociales que le dicen: “necesitas un marido o a un hombre para ser una mujer, para criar a tu hija o dirigir tu vida”. El hecho de que ella sea la taxista es muy significativo, intento darle el lugar que le corresponde tomando las riendas de su vida.

Podrías haber elegido cualquier otra tragedia social. Se trata de enfrentarse al miedo, es decir, no enterrar sino hacer aflorar las contradicciones y enfrentarse a ellas valientemente, huyendo de estereotipos y maniqueísmos…

Exactamente. No se trata de presentar a los buenos y a los malos, sino de presentar las contradicciones y los demonios de los personajes, porque el juicio debe emitirlo el espectador. Realmente no sabes quién es el hombre hasta el final. Quería presentar a alguien débil, fuera de sí, invadido por la culpa y un dolor que no puede controlar, hasta el punto de permitirse llorar delante de una mujer desconocida; que el espectador empatizase con él para darse cuenta al final, que a lo mejor no era la persona con la que tenía que haber empatizado. Quería producir ese choque, ese cambio de punto de vista al final del corto. Para buscar esa idea de que todos nosotros podemos llegar a una situación límite.

En el fondo “Libre” es una historia sobre el miedo que nos impide tomar las decisiones en la vida que nos permitirían ser felices. Cómo el camino de la infelicidad puede llegar a convertirnos en seres destructivos. Buscando ahí el origen de la violencia.

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